Pontevedra, 30 Marzo de 2015
En sus marcas,
listos, fuera. Hace unos días arrancó la oleada de inauguraciones para
los políticos, y tienen que darse prisa, porque la ley electoral
prohíbe las inauguraciones 55 días antes de las votaciones, y eso provoca que no podrán colocar "primeras
piedras" o "cortar cintas" a partir del 31 de marzo. Las inauguraciones afloran con la cercanía
de la campaña electoral y son una señal evidente de haber hecho poco durante
los años anteriores. Parece como si todo se hubiese preparado para que su finalización
y puesta en funcionamiento coincida con los comicios. Obviamente, no
descubrimos nada nuevo si decimos que durante la legislatura a los políticos
les da por hacer lo justo, y sólo unos meses antes fingen hacer algo en forma de inauguración para engañar a
los votantes despistados. Es lo que hay, y
todos los partidos que gobiernan, comenzarán un
sprint de inauguraciones, aunque se
trate de obras inconclusas,
no existan, o simplemente sea un buzón de correos o una farola; todo sea por la
foto antes de las elecciones. Casi todo será
susceptible de inaugurarse aunque se raye el absurdo, como el de hacerse fotos
delante de un solar en el que no han comenzado las obras (ya no esperan ni a
poner la primera piedra), o una foto delante del
mojón que anuncia una ampliación de un vial que ni siquiera está licitado. Inauguran
proyectos, ideas o, simplemente promesas.
Pero en mi opinión
el problema no reside en estas actitudes, por otro lado poco inteligentes, sino
en el fondo de la cuestión. Primero, me preocupa que los ciudadanos se dejen
engañar por estos actos. Es como si tu hijo se pone a estudiar dos días antes
de los exámenes finales. Tienes que saber que no es responsable de sus actos y
que, simplemente lo que hace es una pose. Y segundo, tenemos que plantearnos la
necesidad de la presencia de tantos políticos en las inauguraciones. El señor
Feijoo se refirió a ellas diciendo “creo
que son sempre boas novas poñer en servizo as obras que se van acabando” y
tiene razón, pero “poñer en servizo” significa ponerlas al servicio de los
ciudadanos. No es necesaria una fiesta de políticos para que parezca que hacen
algo. Pero, ¿por qué hay que inaugurar una obra? ¿Por qué los políticos se
tienen que poner la medalla mediática del mérito de pasar por allí cuando los
ciudadanos con su dinero han pagado una infraestructura?
La única inauguración válida es la de los ciudadanos, que son los que pagan con sus impuestos.
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"Que bien ha quedado el mojón" parecen decir Feijoo, Pastor, Caballero, Silva...and company |