viernes, 27 de febrero de 2026

23-F, el penúltimo momento oscuro de España

András, 27 febrero de 2026


Tras finalizar la jornada lectiva, y antes de acudir al ansiado momento de la cena, acostumbraba a tener un rato de descanso. Tocar la flauta y ver un rato la tele eran, por aquel entonces, mis aficiones favoritas. 


Aquel día, subido a una silla en medio de la sala para evitar las cabezas que se apelotonaban delante de mí, pude ver como un tipo vestido de guardia civil, con un bigote muy poblado y pistola en mano gritaba aquello de “¡quieto todo el mundo!”.


Yo tenía doce años, y todavía no acertaba a comprender muy bien qué estaba ocurriendo, pero los alumnos de cursos superiores cuchicheaban entre ellos mientras yo ponía la antena para enterarme. 


Ha sido un golpe de estado, decían unos, con cara de susto. Así fue como me enteré de lo que estaba sucediendo en el país aquel lunes 23 de febrero de 1981 en la sala de televisión de un colegio de Marín.


Aquello era un acto muy grave, un intento de golpe de estado, un ataque directo para acabar con la recién estrenada democracia. En efecto, España vivía en una bisoñez democrática, y el temor a una nueva oleada de terror fascista era evidente por parte de todo el mundo. Por eso, el pueblo estaba dispuesto a creerse cualquier cosa con tal de no volver al pasado.   


Cuando ha pasado casi medio siglo de aquello, ha tenido que ser un gobierno socialista el que haya desclasificado los documentos relativos a aquel golpe fallido y, aunque solo sea por refrescar un poco la memoria, se trata de algo bueno para la plácida desmemoria de un país que vuelve a coquetear con los herederos de aquellos que quisieron reeditar la masacre del 36.


Quizás muchos piensen que no tiene sentido remover el pasado, sobre todo los de derechas. Sin embargo, quedan por resolver muchas dudas que incluso podrían reubicar el mapa político de la actualidad. Por ejemplo, saber cuál fue el papel del CESID, quienes se postulaban para aquel teórico gobierno de concentración nacional, o si, en realidad, el Emérito fue el paladín de la democracia, o el traidor que esperó a ver si tenía o no el apoyo del Ejército para suceder a su mentor genocida.


Sin embargo, esta desclasificación, además de llegar tarde, no es completa. En una democracia madura y alejada totalmente de los miedos fascistas, se habría desclasificado todo para saber qué pasó exactamente y quiénes deben ser señalados como la carcoma de la democracia española. 


Mientras sigamos en el ocultismo, que mantiene en el heroísmo a los criminales y en la ignominia a los héroes, viviremos la reedición de los fantasmas del pasado, que vuelven a deambular y a hacerse fuertes ante la pasividad de todos. 


Publicado en PontevedraViva.com el día 27 de febrero de 2026


viernes, 20 de febrero de 2026

Oscurantismo, mentiras y falta de transparencia

András, 20 febrero de 2026


Además de la inutilidad política, la incompetencia, la falta de formación y la carencia absoluta de criterio para dirigir un partido con vocación de gobernar, a Feijóo le persigue una hemeroteca que, un día sí y otro también, lo desmiente y deja en evidencia.


Cuando no sabes dónde estás, confundes el Mediterráneo con el Atlántico, sitúas una ciudad extremeña en la costa andaluza o, simplemente, no sabes pronunciar el nombre de una empresa que te han escrito en un papel con Arial 25, no se trata de un error puntual. Hay algo más, y se llama incompetencia.


Sabemos que lo primero que te enseñan en política es que el pasado fue esta mañana, que cualquier error cometido alguien lo habrá superado, y que los votantes presumen de tener una memoria selectiva de caducidad muy corta. Estas instrucciones se las graban como fuego, y las aplican constantemente.


Por ejemplo, en el reciente, y desgraciado, accidente de tren en Adamuz, a Feijóo se le llenó la boca exigiendo responsabilidades, acusando a diestro y siniestro y, no se lo pierdan, pidiendo que se hagan cosas que, en realidad, ya están creadas y funcionan; aunque esto tiene más que ver con su torpeza.


El caso es que, todo su discurso se desmonta analizando lo que él hizo cuando tuvo la responsabilidad en el accidente de Angrois, la mayor tragedia ferroviaria de la historia de Galicia. 


Feijóo era el presidente de la Xunta y, en aquel momento, se cerró en banda a una investigación política propia, mantuvo una relación muy tensa con las víctimas e instrumentalizó, en beneficio propio, el uso simbólico de entrega de medallas y homenajes que las propias víctimas consideraron ofensivo.


El Gobierno gallego, presidido por el, rechazó reiteradamente crear una comisión de investigación en el Parlamento de Galicia, pese a las peticiones de la oposición y de las plataformas de víctimas. Un rechazo que solo obedecía a su voluntad de evitar responsabilidades políticas autonómicas y de alinearse con el relato estatal que centraba la culpa en el maquinista. ¿Tendría algo que ver que en Madrid gobernada un tal Rajoy?


La Plataforma de Víctimas del Alvia llegó a reprochar públicamente a Feijóo que, si realmente se preocupase por ellas, ayudaría a esclarecer toda la cadena de responsabilidades políticas, aunque fueran de su partido. Denunciaron que los réditos políticos se anteponían a la vida de las personas y reclamaron una investigación técnica independiente como había sugerido la Unión Europea, lo que evidenció una profunda desconfianza hacia las instituciones, incluida la Xunta.


En aquella gestión, hubo fallos de coordinación en el rescate en las primeras horas y, la mayoría de los análisis, dibujaban una mala gestión política en la que la falta de transparencia, el bloqueo a la investigación parlamentaria y la respuesta simbólica de la Xunta hacia las víctimas, fue la tónica principal.


No se trata de echarle la basura de una mala gestión para tapar la de otros, simplemente, de recordar que no se puede exigir lo que no das y que, aunque esto sea política, también hay gente que piensa, que lee y que se informa. Además, la línea entre hacer el ridículo y ser torpe es muy fina. 


Pero bueno, esta es la política habitual del PP, oscurantismo, mentiras y falta de transparencia, que Feijóo no ha sabido, ni querido, cambiar.


Publicado en PontevedraViva.com el día 20 de febrero de 2026


viernes, 13 de febrero de 2026

¿Y tú cómo ligas?

 András, 13 febrero de 2026

Los casos de acoso sexual en los partidos políticos salen a la luz como las setas en otoño. Todos ellos, por supuesto, condenables y repugnantes. Que estas cosas continúen ocurriendo a estas alturas de siglo es, verdaderamente, lamentable.


El mismo día que el PP citó a Francisco Salazar en la inútil comisión del Senado, un socialista cuya carrera política finalizó por las denuncias de acoso de algunas mujeres, salió a la luz el caso de acoso sexual contra el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista.


Con Salazar, a Feijóo le faltó tiempo para calificarlo de guarro, dando credibilidad absoluta a sus denunciantes. De Bautista, no dijo nada. Se limitó a dar todo el apoyo al alcalde por considerarlo una víctima y restando credibilidad a la verdadera víctima, la acosada, es más, sembrando la duda de que había realizado una denuncia falsa.


La instrumentalización y el doble rasero, en este y otros asuntos, es agotador, y rebela la falta de comprensión del problema del machismo y del patriarcado que subsiste en España. 


No se trata de un problema de defender a los propios frente a los ajenos. Es un problema transversal que sufrimos como sociedad y que afecta a todos los partidos, a todas las organizaciones, a las empresas e incluso a las propias familias.


La reacción de Feijóo demuestra hasta qué punto se manipula un problema tan grave a beneficio de parte, olvidándose del verdadero fondo de la cuestión. El acoso no es un problema ideológico, lo que sí es un problema ideológico es cómo se reacciona ante el.


Por cierto, en el caso de Manuel Bautista, hay aun silencio clamoroso de las mujeres del PP. ¿Tenemos que entender, por su mutismo, que están de acuerdo con la postura del partido, consistente en presionar a la denunciante para que pase página y olvide el tema?

Pero en el PP siempre están dispuestos a superar lo insuperable y, en esta ocasión, fue Alfonso Serrano quien, al ser interpelado por un periodista sobre el tema dijo: “¿y tú cómo ligas?”. La respuesta encierra un consentimiento implícito de los hechos porque, en el fondo, a el le parecen algo normal, que está bien.


Para el PP se liga así, acosando a la víctima, como se ha hecho toda la vida. Ese es su modelo para España, volver a las cosas de toda la vida; a la familia de toda la vida, a los ricos de toda la vida y, por supuesto, al papel de la mujer de toda la vida, la que no protesta, la que ocupa un papel secundario en la sociedad y la que soporta el acoso, en el fondo, como un reconocimiento y un favor que le hacen.


En definitiva, lo que para el resto de la sociedad es acoso, para el PP es una forma de ligar.


Publicado en PontevedraViva.com el día 13 de febrero de 2026


viernes, 6 de febrero de 2026

Ignorante y arrogante

 András, 06 de febrero de 2026

Que las comisiones de investigación parlamentarias no valen para nada es un hecho. Lo tenemos tan asumido que, prácticamente, no nos afecta, pero es un problema. Un problema que no sirvan para nada, y  un problema que no nos hayamos acostumbrado a que no sirvan para nada.


Duele ver como la casa de la palabra política de España, dónde se supone que se discuten los problemas que nos afectan a todos y dónde se debería de mantener, no solo un respeto institucional, sino también una mínima calidad dialéctica, se convierte en un estrado para el mitin político más rastrero. Cuando menos, el respeto por la verdad debería ser lo mínimo exigible. Pero ni eso.


Solo si acuden técnicos o expertos ajenos a la política nos enteramos de algo. Si los interpelados son políticos, el asunto se convierte en una refriega política en la que se dedican a mitinear para los acérrimos más radicales. Mentiras, ocultación de información e insistir en relatos que ya han sido demostrados como engaños, son la tónica habitual de estos costosos e improductivos actos.


Como la actuación de Feijóo esta semana en la comisión parlamentaria de la dana, una demostración más de la pobreza intelectual de este pseudo líder que arrastra su incapacidad allá por dónde va. Los que, en su día, lo vendieron como el gran estadista moderado de la derecha española se deben estar tirando de los pelos, porque Feijóo es de todo menos mesurado, y dista mucho de atesorar el mínimo conocimiento exigible para defenderse en ciertos ambientes.


Con una actitud prepotente, chulesca, insistiendo en las mismas mentiras de siempre, sin el menor de los respetos por los diputados que le interpelaban, y mucho menos, por la institución que lo acogía, Feijóo se ha chuleado de todos, incluso, de las víctimas, de nuevo. Compareció con la experiencia y la tranquilidad que le da su recorrido por la senda de la mentira.


Sin duda, el mayor problema para el PP es el propio Feijóo, que no es capaz de definir un proyecto propio para el partido y lo fía todo a la confrontación basada en mentiras y bulos. Expresaba Rufián la duda de si Feijóo era más ignorante o arrogante, pues las dos Rufián, las dos.


Publicado en PontevedraViva.com el día 06 de febrero de 2026


viernes, 30 de enero de 2026

La pobreza ética

 András, 30 enero de 2026

Lo ocurrido en las redes y en algunos medios tras el accidente ferroviario de la pasada semana no es un error puntual, sino el reflejo de un ecosistema mediático concreto. Un ambiente creado en el que algunos medios aprovechan una tragedia real con víctimas y familias destrozadas para lanzar un mensaje ideológico inmediato. 


Mensajes tremendistas y catastrofistas, como que vivimos en el tercer mundo,  recorren las redes; sin datos, sin contexto y sin el más mínimo respeto por nada ni nadie. Pero este tipo de comportamiento no es algo individual, se trata de una costumbre sistémica de los medios de la derecha y la ultraderecha, que convierten cualquier desgracia en una oportunidad política.


Disparan primero, simplifican después y niegan, cuando el relato se desmorona, sin el menor pudor. Para ellos, el sufrimiento ajeno no es un límite moral, sino combustible; y el objetivo no es informar, sino reforzar la idea de un estado fallido aunque para ello sea necesario pisotear a las víctimas.


Corregir los mensajes y negar la evidencia no arregla el daño causado, todo lo contrario, confirma el método que utilizan con el único interés de dañar al gobierno sin importarle por encima de quien tengan que pasar. 


Por ejemplo, el episodio televisivo con Ana Rosa Quintana, que terminó de retratar el problema cuando, en una entrevista en directo, intentó encuadrar el accidente en una lectura política inmediata, deslizando responsabilidades del gobierno central. Pero no contaba con que el propio Moreno Bonilla la frenase en seco, recordando que no era momento de buscar culpables sino de atender a las víctimas y dejar trabajar a la investigación técnica.


El objetivo siempre es el mismo, politizar el dolor en caliente. Sin embargo, cuando ni los propios sostienen ese encuadre, el problema deja de ser ideológico para convertirse en un asunto ético. Y cuando convivimos en un ambiente de ética erosionada, las líneas rojas se cruzan siempre. Posiblemente, estemos ante una crisis global del ser humano, donde la pobreza ética es una de las grandes patologías del debate público actual.


Publicado en PontevedraViva.com el día 30 de enero de 2026



viernes, 23 de enero de 2026

Triple humillación

 András, 23 enero de 2026

El suyo fue un encuentro a puerta cerrada, que se desarrolló lejos de la presencia de los periodistas. Sin embargo, en cuanto salió por la puerta del despacho oval, le faltó tiempo para salir al encuentro de los medios y "hacer un Dominguín", emulando al diestro tras su famosa noche con Ava Gardner.


Dominguín tenía razones para presumir, al menos en los años 50; pero Corina Machado, en pleno siglo XXI, no. Es más, la venezolana alardeaba de sufrir una humillación en forma de estocada con tres trayectorias bien definidas: una, la del pueblo venezolano, dos, la del premio Nobel y, tres, la suya propia. 


Embelesada por el jefe del cortijo, abrumada por la presencia del imperio, dijo sentirse impresionada por el conocimiento de Trump sobre Venezuela, sobre todo por su sensibilidad con el sufrimiento del pueblo venezolano. 


Pero no solo fue generosa en elogios verbales, ya que, durante el encuentro, le obsequió con la medalla del Nobel de la Paz que recibió en diciembre como "un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad".


En fin, lo único claro en este serial caribeño, es que Trump tenía razón cuando dijo que la líder de la oposición venezolana no estaba preparada para dirigir el país. 


Ciertamente, desde las reverencias de Josep Piqué, que mostró un celo inusitado doblando el espinazo con reverencias impropias de un ministro al jefe de otro Estado al pie de la escalerilla del avión cuando acudió a recibir a Bush al aeropuerto, no se había visto nada igual. 


La imagen de sumisión de la señora Machado con quien invadió su país y mató a compatriotas suyos, solo puede calificarse de traición. Curioso recorrido el suyo, le dieron el Nobel de la paz por luchar contra el chavismo, y le ha regalado el premio a quien pretende perpetuar el chavismo. 


Publicado en PontevedraViva.com el día 23 de enero de 2026


viernes, 16 de enero de 2026

Ni un paso atrás

 András, 16 enero de 2026

Desde que finalizó la guerra civil, este país convive con un monstruo que amenaza con romperlo todo y devolvernos a tiempos de oscurantismo, miedo y terror. Ochenta y seis años después de finalizar la guerra, el monstruo sigue con nosotros, pero ya no se esconde en la sombra, ha salido a la luz para mostrarse cómo es.


El monstruo se ha disfrazado con siglas, discursos y escaños; se llama Vox. Nació de la dictadura, de su impunidad, de su herencia nunca juzgada, de un país que pasó una página importante de su historia sin leer la letra pequeña.


Mientras otros decían que mirábamos al futuro, el monstruo aprendía a hablar de patria, de orden, de tradición; aprendía a odiar con traje y corbata, agazapado tras la excusa de la democracia. Vox no es una anomalía, es la consecuencia, es el franquismo reciclado, el autoritarismo con marketing, el miedo convertido en programa político.


Cuando se cuestionan los derechos de las mujeres, cuando se juzga al inmigrante como un enemigo, cuando se niega la memoria y la diversidad, cuando se rechaza la justicia social, cuando se criminaliza al que protesta y protege al que oprime, cuando se llama libertad a los privilegios de siempre, aparece el monstruo en su máximo esplendor. 


Pero lo más peligroso no es el monstruo, la verdadera amenaza es que hay gente que lo normaliza, que le invita a gobernar y que dice que no es para tanto; como hace el Partido Popular. El fascismo no vuelve con votas, sino con votos, y encuentra su caldo de cultivo cuando la democracia se deja vacía por dentro.


Lo único que el monstruo no soporta es la memoria antifascista, la organización popular, no soporta la izquierda cuando no pide permiso, no soporta la gente con mentalidad crítica y formada, porque este monstruo se alimenta con el miedo de los demás, y muere cuando la gente se planta. A este monstruo se le frena porque es una amenaza y solo tiene un antídoto: ni un paso atrás frente al fascismo.


Publicado en PontevedraViva.com el día 16 de enero de 2026