András, 30 enero de 2026
Lo ocurrido en las redes y en algunos medios tras el accidente ferroviario de la pasada semana no es un error puntual, sino el reflejo de un ecosistema mediático concreto. Un ambiente creado en el que algunos medios aprovechan una tragedia real con víctimas y familias destrozadas para lanzar un mensaje ideológico inmediato.
Mensajes tremendistas y catastrofistas, como que vivimos en el tercer mundo, recorren las redes; sin datos, sin contexto y sin el más mínimo respeto por nada ni nadie. Pero este tipo de comportamiento no es algo individual, se trata de una costumbre sistémica de los medios de la derecha y la ultraderecha, que convierten cualquier desgracia en una oportunidad política.
Disparan primero, simplifican después y niegan, cuando el relato se desmorona, sin el menor pudor. Para ellos, el sufrimiento ajeno no es un límite moral, sino combustible; y el objetivo no es informar, sino reforzar la idea de un estado fallido aunque para ello sea necesario pisotear a las víctimas.
Corregir los mensajes y negar la evidencia no arregla el daño causado, todo lo contrario, confirma el método que utilizan con el único interés de dañar al gobierno sin importarle por encima de quien tengan que pasar.
Por ejemplo, el episodio televisivo con Ana Rosa Quintana, que terminó de retratar el problema cuando, en una entrevista en directo, intentó encuadrar el accidente en una lectura política inmediata, deslizando responsabilidades del gobierno central. Pero no contaba con que el propio Moreno Bonilla la frenase en seco, recordando que no era momento de buscar culpables sino de atender a las víctimas y dejar trabajar a la investigación técnica.
El objetivo siempre es el mismo, politizar el dolor en caliente. Sin embargo, cuando ni los propios sostienen ese encuadre, el problema deja de ser ideológico para convertirse en un asunto ético. Y cuando convivimos en un ambiente de ética erosionada, las líneas rojas se cruzan siempre. Posiblemente, estemos ante una crisis global del ser humano, donde la pobreza ética es una de las grandes patologías del debate público actual.
Publicado en PontevedraViva.com el día 30 de enero de 2026
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