András, 31 agosto de 2026
Marcos de Quinto, con una cerveza en la mano, ha montado una armada civil solidaria para liberar a Ceuta. ¿Alguien se toma esto en serio? En fin… De Quinto se ha desplazado a Ceuta con unos tercios para salvar a los ceutíes. Tercios no le faltaban, es verdad, pero no eran españoles, eran de cerveza que, para el mensaje que intentaba trasladar eran, sin duda, el mejor aliado.
El y sus colegas “cayetanos”, con el polo pijo, la gomina, la banderita de España en la muñeca, una buena mariscada en sus yates y, por supuesto, el viva España de Manolo Escobar, arribó en Ceuta para resolver, de una vez por todas, el problema que allí se ha producido.
Créanselo, el tipo que se fue a Portugal para pagar menos impuestos, conocido por el ERE fraudulento de la Coca Cola, el mismo que hace tan solo unas semanas pidió que los parados no tuvieran derecho a voto, el despojo que hubiera sido ministro con Ciudadanos, cruza el estrecho de excursión para pasar un día de navegación y chotearse, lo primero, de los propios ceutíes. Menuda bala esquivamos.
Ni Ceuta ni los ceutíes se merecen que se haya convertido la ciudad en un centro de peregrinaje de frikis, de oportunistas, de carroñeros, de fachas, de explotadores y demás fauna que no aportan ni una sola solución pero que sí generan muchos problemas.
Una cosa es criticar la acción del gobierno en Ceuta y que mostremos solidaridad, y otra cosa es que nos riamos de la gente de Ceuta como parece que algunos están haciendo. La solidaridad que se necesita es que se libere la ciudad mientras se tramitan los expedientes para trasladar a los migrantes a la Península. También hay que exigir a Marruecos que esto no vuelva a suceder y, por supuesto, recabar ayuda de la UE.
Pero también urge acabar con este esperpento en el que gente como este Marcos de Tercio (o de Quinto) se han empeñado en protagonizar.