András, 13 febrero de 2026
Los casos de acoso sexual en los partidos políticos salen a la luz como las setas en otoño. Todos ellos, por supuesto, condenables y repugnantes. Que estas cosas continúen ocurriendo a estas alturas de siglo es, verdaderamente, lamentable.
El mismo día que el PP citó a Francisco Salazar en la inútil comisión del Senado, un socialista cuya carrera política finalizó por las denuncias de acoso de algunas mujeres, salió a la luz el caso de acoso sexual contra el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista.
Con Salazar, a Feijóo le faltó tiempo para calificarlo de guarro, dando credibilidad absoluta a sus denunciantes. De Bautista, no dijo nada. Se limitó a dar todo el apoyo al alcalde por considerarlo una víctima y restando credibilidad a la verdadera víctima, la acosada, es más, sembrando la duda de que había realizado una denuncia falsa.
La instrumentalización y el doble rasero, en este y otros asuntos, es agotador, y rebela la falta de comprensión del problema del machismo y del patriarcado que subsiste en España.
No se trata de un problema de defender a los propios frente a los ajenos. Es un problema transversal que sufrimos como sociedad y que afecta a todos los partidos, a todas las organizaciones, a las empresas e incluso a las propias familias.
La reacción de Feijóo demuestra hasta qué punto se manipula un problema tan grave a beneficio de parte, olvidándose del verdadero fondo de la cuestión. El acoso no es un problema ideológico, lo que sí es un problema ideológico es cómo se reacciona ante el.
Por cierto, en el caso de Manuel Bautista, hay aun silencio clamoroso de las mujeres del PP. ¿Tenemos que entender, por su mutismo, que están de acuerdo con la postura del partido, consistente en presionar a la denunciante para que pase página y olvide el tema?
Pero en el PP siempre están dispuestos a superar lo insuperable y, en esta ocasión, fue Alfonso Serrano quien, al ser interpelado por un periodista sobre el tema dijo: “¿y tú cómo ligas?”. La respuesta encierra un consentimiento implícito de los hechos porque, en el fondo, a el le parecen algo normal, que está bien.
Para el PP se liga así, acosando a la víctima, como se ha hecho toda la vida. Ese es su modelo para España, volver a las cosas de toda la vida; a la familia de toda la vida, a los ricos de toda la vida y, por supuesto, al papel de la mujer de toda la vida, la que no protesta, la que ocupa un papel secundario en la sociedad y la que soporta el acoso, en el fondo, como un reconocimiento y un favor que le hacen.
En definitiva, lo que para el resto de la sociedad es acoso, para el PP es una forma de ligar.
Publicado en PontevedraViva.com el día 13 de febrero de 2026
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