András, 05 junio de 2026
Querido Alberto, esta semana me has vuelto a sorprender. La verdad es que tu capacidad para el esperpento no tiene límites. “Ofrezco decencia y elecciones”, dijiste con voz temblorosa y engolada; se notaba que ni tú mismo te creías lo que estabas diciendo.
Alberto, diriges un partido que arrastra casi seiscientos casos de corrupción en todas las comunidades autónomas en las que gobernáis. Tenéis cuatrocientos dirigentes imputados por corrupción. Habéis desfalcado más de ciento veinte mil millones de euros a las arcas públicas, y noventa políticos de tu partido están encarcelados a fecha de hoy. ¿En serio crees que puedes ofrecer decencia?
¿De verdad crees que, con esa hoja de servicios, con un currículum que asusta, puedes ofrecer decencia? ¿No te das cuenta que es como si Al Capone ofrece acabar con la mafia? Piénsalo bien, hombre.
Te has empeñado en ser el personaje más inepto de España y lo vas a lograr, incluso, vas a superar a Rajoy. ¿No sería mejor que repasaras las necesidades del país y trataras de ofrecer algo que realmente pudieras proporcionar? Ya sé que no hay nada, pero por lo menos no harías el ridículo.
Puedes, y debes, denunciar la corrupción del PSOE, por supuesto. Pero no puedes ofrecer decencia porque hablas desde la sede del partido pagada con dinero negro. ¿Lo entiendes?
La verdad es que tu capacidad de sorpresa es infinita. La facilidad que tienes para meter la pata y hacer el ridículo es monumental. Estoy empezando a pensar que no estás capacitado para estar donde estás, a pesar de aquello que nos habían dicho de que eras un gran estratega y un gestor experimentado.
Sin embargo, sigues empeñado en tropezar una y otra vez. Como con el asunto de la moción de censura con el apoyo de Puigdemont. ¿Pero este no era el que tenía maniatado a Sánchez y había secuestrado el país? ¿No dijiste que nunca harías lo mismo? ¿Qué ha cambiado?
Ah, claro, se trata de la doble moral y la falta de criterio típica de la derecha que tú tan bien representas. ¡Por favor Alberto! Ofrece otra cosa. Aunque sea que te vas y lo dejas. Puedes decir: Oye Eva, dejo esto, es muy estresante.
Publicado en PontevedraViva.com el día 05 de junio de 2026