András, 18 septiembre de 2026
En esta vorágine de solidaridad con Ceuta, prácticamente no queda nadie que no haya hecho su propia campaña de apoyo. Tras la movilización convocada por la asociación de vecinos de la aldea en la que vivo, ha llegado la Asociación Valenciana de Empresarios y ha puesto en marcha la suya. No eres nadie si no has montado tu campaña solidaria con Ceuta.
La de mi aldea fue modesta, pero la AVE acordó con la Liga de Fútbol Profesional el uso de unas camisetas solidarias para que los futbolistas saliesen a los terrenos de juego con ella, y en la que se podía leer “Todos somos Caballas”. Si, exacto, la misma Liga que, presidida por el ultraderechista Javier Tebas, no permite camisetas en apoyo al pueblo de Gaza porque “en el fútbol no hay que hacer política”. Pero bueno, eso son minudeces que solo se nos ocurren a los rojos peligrosos.
¿Quién puede estar en contra de una campaña solidaria de apoyo a los ceutíes en este momento? Nadie. Sobre todo si la derecha mediática y política se han encargado de convertirlo en un nuevo motivo de segregación, de separación, de polarización entre los españoles. Y todo, a costa de proferir palabras huecas con mensajes vacíos y facilones que enciendan a la masa. Ceuta no se vende, Ceuta es España… ¿quien da más?. Mensajes que, en sí mismos, son una auténtica falacia pero que se los tragan como niños obedientes.
Vaya por delante que estoy totalmente solidarizado con Ceuta, igual que con cualquier otra parte del país que pudiera estar en apuros, por supuesto. Pero a Ceuta no se le ayuda con este tipo de mensajes y acciones. En Ceuta hay que hacer política, no populismo. Sin embargo, el daño ya está hecho, y el bulo se ha propagado como el fuego en los montes gallegos.
El caso es que, en este sindiós que se ha montado y, al igual que lo hizo el Barça hace unos días, tres jugadores del Real Madrid se mostraron disconformes con el mensaje y, en el ejercicio de su libertad de expresión, decidieron no participar de la “fiesta”. Vinicius, Mbappé y Konaté no quisieron enseñar el mensaje en sus camisetas. La consecuencia, como no podía ser de otra forma, es que les han llovido palos de todas partes. Por supuesto, palos interesados, palos desinformados y palos para tapar el verdadero mensaje que pretendían mostrar.
La gente escupe los eslóganes sin pensar realmente qué significan y mucho menos si son verdad o mentira. Cualquiera que se sale de la línea argumental, aunque pudiera tener razón o razones para ello es, inmediatamente, señalado ¿Acaso no sería entendible que estos tres futbolistas, que son descendientes de africanos, no quieran participar de una campaña racista y xenófoba disfrazada de solidaridad?
Publicado en PontevedraViva.com el día 18 de septiembre de 2026