viernes, 10 de abril de 2026

Mercaderes de la fe

 András, 10 abril de 2026

“Para la derecha, lo primero es la cartera”. Estas palabras de Julio Anguita, provocaron, en su momento, un torrente de críticas de los medios afines a la derecha. El nivel de la respuesta fue proporcional a la verdad que el cordobés había expresado. Salieron como lobos para acusarlo de comunista, su insulto favorito, y erigirse en los únicos defensores del estado del bienestar. Todo mentira.


Efectivamente, aquella frase encerraba una carga de profundidad y de veracidad asombrosa. La obsesión de la derecha en la privatización y la comercialización de cualquier actividad que pueda suponer ingresos es una evidencia. Luego viene lo que ya sabemos, el que puede lo paga, y el que no, se joroba.


Lo último ha sido comercializar con las procesiones en la semana santa. Un momento tan esperado para los fieles, ha servido para obtener algo de dinero extra. Con la instalación de vallas de gran altura en algunos puntos de las procesiones, con el objetivo de preservar la intimidad de los asientos de pago habilitados a lo largo del recorrido, dieron la razón a las palabras de Anguita, que, desde dónde esté, se estará diciendo… ya os lo dije.


La excusa es encontrar un modo de sostener y financiar los costes de las cofradías. En realidad, si la semana santa supone una inyección económica por el incremento de turistas ansiosos de nuevas experiencias, ¿cómo no van a formar parte de esos ingresos las propias cofradías, que son los actores principales del teatrillo? Si se comercializa con la salud y con la educación, ¿por qué no hacerlo con la fe?. 


La iglesia define las procesiones como actos públicos de culto, fe y penitencia, y así es; fe, la que hay que tener para intuir lo que sucede al otro lado de las vallas; y penitencia, la de pagar para poder ver las imágenes que idolatran y tener derecho a venerarlas. Lo de siempre, si tienes dinero puedes tener fe, si no lo tienes, ni siquiera eso. ¿No decían que la izquierda iba a quitar la semana santa y todo lo religioso? Pues al final ha sido la derecha la encargada de privatizarla.  


Jesús ya habría expulsado a latigazos a estos mercaderes de la fe.


Publicado en PontevedraViva.com el día 10 de abril de 2026


jueves, 9 de abril de 2026

PP, Partido Patronal

András, 09 abril de 2036


El presidente de la Xunta, en el debate sobre el estado de la autonomía dijo, en referencia al tema de las incapacidades temporales, que la Xunta se encargará de dar una vuelta de tuerca a las bajas fraudulentas y que para ello dará más poder a las mutuas privadas e, insinuó, que se controlará a los médicos que firman las bajas por enfermedad.


Rueda decidió dar por bueno el discurso sobre absentismo de la patronal y conceder la categoría de asunto urgente a la gestión de las bajas laborales para tratar de reducirlas. Por eso anunció la creación de una unidad para que controle lo que ya, en realidad, controlan los médicos. 


Lo que no dijo es que Galicia es la tercera comunidad con mayor mortalidad laboral de España, que en 2025 murió una persona a la semana en su puesto de trabajo, el mismo año que Galicia sufrió el mayor incremento de siniestralidad laboral de todo el estado y se registraron más de 17.500 accidentes laborales.


Esto es la derecha, esto es el PP. Siempre en contra de los trabajadores, poniendo siempre el foco en ellos y tratando de criminalizarlos frente a los empresarios. No le importan los motivos de las bajas, ni las condiciones laborales, ni las largas jornadas, ni el envejecimiento de la clase trabajadora. Solo apuntan el foco al trabajador, al que culpan de estar de baja. Igual que con los casos de acoso, lo primero que hacen es preguntarse qué habrá hecho la acosada.


Señores trabajadores, sigan votando al PP, al Partido Patronal.


miércoles, 8 de abril de 2026

Pobre y vacío

 András, 08 abril de 2026

Es fantástico escuchar al presidente de la Xunta en el debate sobre el estado de la autonomía. Fantástico en términos literales, porque se trata de un discurso propio de una película de ciencia ficción, donde todo es ficticio e irreal, producto, únicamente, de la imaginación del presidente.


Lo normal es que, quien defiende su gestión, trate de maquillar las promesas incumplidas y de vender otras nuevas que tapen las carencias. Sin embargo, convertir los errores en éxitos, tratando de darles la vuelta para convencernos de que la realidad no es la que vemos, sino la que el y sus adláteres tienen en la cabeza, resulta bastante grosero, incluso indecente.


Escuchando al presidente de la Xunta, Galicia es una comunidad autónoma puntera, donde todo funciona a la perfección, y los pocos problemas que hay, son todos por culpa de la acción, o más bien inacción, del gobierno de España. Al menos ahora que en Madrid gobierna la izquierda. Es curioso, nos hemos pasado la vida deseando la llegada de la autonomía, el autogobierno, pero atendiendo al presidente, seguimos dependiendo del estado para todo. ¿Cuáles son las competencias reales en las que la Xunta tiene responsabilidad?


En definitiva, discurso vacío en el contenido y pobre en el continente. Mal expresado, peor redactado y, en definitiva, tratado como un trámite. Sin faltar, por supuesto, la constante apelación a la gente normal para calificar de anormales a los que no piensan como ellos. 


Es lo que tiene saber que va a pasar el rodillo del partido para aplaudir todo lo que se diga e ignorar cualquier queja o propuesta de la oposición. En todo caso, ¿a quién le importan los problemas en la sanidad teniendo un ordenador cuántico?


viernes, 3 de abril de 2026

No a la guerra

 András, 03 abril de 2026

Decir no a la guerra no es un dilema de izquierdas o derechas, es decir no a todas las guerras, es negar la violencia, es rechazar el terrorismo, el integrismo religioso, los nacionalismos violentos, el imperialismo, el machismo, la explotación infantil, las autocracias, las teocracias, las oligocracias.


Decir no a la guerra es seguir pensando en Gaza mientras maldices a Hamas y rechazas el sionismo homicida. No a la guerra debería decirse una vez al día, los padres y las madres a los hijos y las hijas, los políticos y las políticas honestas a la ciudadanía, los abuelos y las abuelas, que padecieron la violencia, a sus nietos y nietas que ahora se ríen con las gracias de rentistas reverdecidos por el idiotismo y la incultura.


Decir no a la guerra es enterrar a los ayatolás feminicidas. Es pensar por un minuto cuantas guerras han resuelto algo, cuantos millones de cadáveres hemos visto para nada. Decir no a la guerra es renunciar a matarnos los unos a los otros, es ver crecer a nuestros hijos, es disfrutar de nuestro gato, respirar la fragancia de los bosques o amar a alguien. 


Decir no a la guerra es morir en paz, no morir en vida porque a nuestros hijos les ha caído un dron en la cabeza. Es comer sin esquivar las balas. Es escribir un rato y disfrutar de las palabras que fluyen libres. Decir no a la guerra se dice y se piensa, se defiende y se manifiesta. 


Decir no a la guerra es decir si al progreso, si a los derechos humanos, si a las reglas de un juego justo y equilibrado. Decir no a la guerra es abolir el armamento nuclear, las máquinas que matan a los hombres, las mujeres, los niños, las niñas y nos destruyen mutuamente para que no quede nadie que pueda celebrar la victoria.


Decir no a la guerra es abrazar a la humanidad, que sepa que estás ahí para defenderla y hacer de ella un objetivo de vida. Decir no a la guerra es decir no al fascismo, porque el fascismo no tiene ideología, lo inventó el odio y es la propia guerra. 


Publicado en PontevedraViva com el día 03 de abril de 2026


viernes, 27 de marzo de 2026

Malo para la salud mental

 András, 27 marzo de 2026

Si tiene usted por costumbre informarse sobre lo que sucede en el mundo que le rodea, si no se traga todo lo que escupen las redes sociales, si pensar es una de sus actividades favoritas, y cuestionarse las diversas situaciones que ocurren en su entorno le parece una tarea indispensable; trate de evitar el contacto con la RTVG, porque podría perjudicar gravemente a su salud mental. 


Al menos, hasta que se produzca una regeneración profunda de toda su cúpula directiva, la derecha deje de gobernar en Galicia, se hayan ventilado y desinfectado todas sus instalaciones y, de una vez por todas, se convierta en un medio, ya no solo objetivo sino, simplemente, informativo. 


El ente público ha sido condenada por represaliar a un periodista que quiso hacer su trabajo: informar. Redactó una de esas rutinarias noticias que cada día se leen en los avances informativos. Rezaba: “Los precios subieron en Galicia en el mes de enero un 6,4%. En toda España, la subida fue del 5,9%.


Ingenuo el, y como trabajaba en un medio gallego, supuso que para aquella información los datos de la comunidad autónoma eran mas importantes que los generales, por eso los redactó en primer lugar, sin valorar que eran peores que los del conjunto del Estado y que eso podía resultar incómodo para el discurso oficial. Por eso, su superior, al servicio del PP antes que de la información, le pidió que modificase la redacción para disimular” esas malas cifras. 


También se le da bien a la TVG lavarle la cara a Feijóo cada vez que mete la pata, y lo hacen con un descaro y un bochorno que produce náuseas. ¿Recuerdan cuando anunció su disposición a la vuelta del Emérito a España? ¿Recuerdan el ridículo que hizo? Pues, en aquella ocasión, la RTVG arrancó los informativos diciendo que no debíamos preocuparnos porque, a pesar de la grave situación bélica que se vivía en Oriente Medio, Juan Carlos estaba bien y no se había visto afectado por los ataques en la zona.


El Borbón descansaba tranquilo en un hotel porque su casa estaba siendo sometida a unas obras de reforma. Añadían además, con la intención de tranquilizarnos, que su presencia en las regatas de Sanxenxo no corrían peligro. ¡Qué considerados! Ese día, todos los gallegos dormimos mucho más tranquilos, sin duda.


Esta es la televisión pública que tenemos, especializada en desinformar y manipular a la ciudadanía que les paga, y en represaliar a los profesionales que quieren hacer su trabajo de forma objetiva. En fin, lamentable, patético, bochornoso, pueden seguir añadiendo adjetivos al gusto, porque todo es poco.


Publicado en PontevedraViva.com el día 27 de marzo de 2026


viernes, 20 de marzo de 2026

Absolutamente, no

András, 20 marzo de 2026


Cuando estaba en el colegio, siempre estaba del lado de los más débiles. Débiles en todos los sentidos. El colegio es el primer lugar en el que los chicos y las chicas empiezan a diferenciarse por grupos; los más fuertes, los más guapos, los más inteligentes y, por supuesto, los más débiles, ese grupo del que todos los demás pueden mofarse.


Sin embargo, en aquella época, el grupo que tenía más peso era el de los fuertes, el de los descarados, los que provocaban, los que desafiaban a los profesores y demostraban su valor faltando a clase. Repetidores y superdotados de hormonas que se convertían en los gallitos del corral.


Yo nunca estuve en el grupo de los fuertes, al contrario, siempre formé parte del grupo de los débiles. Es cierto que, mis características físicas, una clave importante para pertenecer al grupo de los poderosos, no acompañaban, pero también es verdad que nunca fue un trauma para mí no estar entre aquellos elegidos.


Eran muchos los que escogían la opción de la sumisión, con el único objetivo de encontrar protección, anteponiendo su tranquilidad a la posibilidad de burlas generalizadas. Analizando mi recorrido vital, con tantos años de diferencia, he pensado que el hecho de no tolerar las humillaciones a los más débiles era un rasgo de tener una conciencia comprometida, una cultura de izquierdas, porque creo que lo que hoy hace la derecha con la sociedad, es lo mismo que hacían aquellos chicos fuertes en los recreos de mi colegio.


El motivo de mi reflexión, fueron unas declaraciones recientes del expresidente Aznar, quien, en un acto de sinceridad absoluta, y en referencia a los ataques de EEUU a Irak, dijo que España debe de estar del lado de sus aliados. Lo cierto es que, en el fondo, no le falta razón, apoyar a los aliados, en cualquier ámbito de la vida, debería de ser una prioridad y lo razonable. 


Sin embargo, lo que nos viene a decir es que nos pongamos del lado de los fuertes del recreo y que abandonemos a su suerte a los débiles que sufren sus humillaciones. Estar al lado de los aliados no puede ser a cualquier precio porque, incluso ellos, pueden estar equivocados en sus decisiones, por lo que ese apoyo, debe contener matices y excepciones.


¿Hay que estar al lado de los aliados cuando estos comenten actos fuera de la ley? ¿Hay que estar al lado de los aliados cuando entran en un país de forma ilegítima y bombardean a la población civil? ¿Hay que estar al lado de los matones del recreo cuando se mofan y abusan de los más débiles solo para que no lo hagan conmigo? Absolutamente, no.


Publicado en PontevedraViva.com el día 20 de marzo de 2026


viernes, 13 de marzo de 2026

Repaso en prime time

 András, 13 marzo de 2026

Por fin, un momento de diversión en el cortijo de Pablo Motos gracias a la visita de Marc Giró, la primera persona inteligente que ha pasado por allí en mucho tiempo. Seguro que su aparición se debe más a una decisión de la cadena, debido al reciente fichaje del catalán por el Grupo, que a la propia voluntad de Motos, sin embargo, la ocasión se presentaba propicia, cuando menos, como desagravio a la bazofia con la que, habitualmente, suele deleitar Motos a los que se quieren dejar engañar.


Sin duda, lo mejor del programa fueron sus caras de circunstancias, su incomodidad por estar tragándose un sapo. 


Marc Giró es un verso libre, atrevido, que convierte su forma de expresarse en su mejor arma cómica, a lo que une una frescura e inteligencia a prueba de cualquier hormiga que se precie por muy pelirroja que sea. 


“La ultraderecha y el fascismo no tienen nada de bueno” dijo, como si de un concurso se tratase, ante la cara de estreñimiento de Motos. Faltó la voz en off que respondiese, !correcto!, pero eso hubiese supuesto mucha humillación al ego del jefe del hormiguero. Sin embargo, lo que no faltó fueron los aplausos de un público entregado, que parecía distinto al que suele reír las obscenidades de los invitados habituales.


“Pedro Sánchez es un gran político que lo está haciendo bien”, espetó de nuevo Giró, cuando Motos aún no se había repuesto del primer golpe. Aquí ya no sabía dónde meterse y el público continuaba sacudiendo las manos, sin necesidad del cartel del regidor que suele dirigir sus reacciones.


Lejos de hacer publicidad de su nuevo espacio, Marc Giró acudió a la madriguera de Motos con una única idea: provocar y dejar en evidencia las tragaderas que se gastan con el fascismo y la finísima línea con la que miden todo lo que hace el presidente del gobierno.


A Motos se le vio molesto, sonrojado incluso, se le rompieron las costuras, sobrepasado por la inteligencia y la frescura de un Giró que disfrutó del momento sabedor de que aquella era una actuación para la historia y, sin duda alguna, la mejor forma de publicitar su programa.


Publicado en PontevedraViva.com el día 13 de marzo de 2026