András, 17 abril de 2026
Para poner la guinda a la semana santa, el rey huido quiso estar en Sevilla el domingo de resurrección y acudir al mayor acto religioso que se puede ver en esas fechas: una corrida de toros.
No escapa a nadie que, desde su abdicación, Juan Carlos se ha convertido en el principal problema de su hijo, el actual Jefe del Estado, y para la institución que representa. Con sus idas y venidas, bien sea por unas regatas en Sanxenxo o una tortura y muerte de toros en La Maestranza sevillana, dónde, por cierto, un fotógrafo dejó constancia del semblante nada saludable del Borbón.
No sé si sobre esta instantánea, y lo que puede significar, se han hecho comentarios relativos al estado de salud de quien fue rey de España y lo que supondría para la Corona su fallecimiento fuera del país. ¿Hay algún tipo de estrategia prevista para la posibilidad de que esto pudiera suceder?
El escritor Roberto Enríquez, más conocido por Bob Pop, se despachó a gusto sobre la última visita del emérito: "Domingo de Resurrección y peineta en toda nuestra cara de un tipo que, en cuanto ha dejado de cobrar nuestro dinero, ha empezado a trabajar incansablemente para darnos la razón", dijo en la cadena Ser.
Cree Bob Pop, que el emérito vive en una realidad alternativa, hecha de "desvergüenza, favores pagados a tocateja con nuestro dinero y un gusto por lo rancio que echa para atrás". El escritor tuvo palabras también para Juan Carlos I como protagonista de la transición, a la que ha quitado la mayúscula santificadora y modélica, para decir de ese proceso tan magnificado por la historia oficial que, “una vez desenvasado del vacío ha empezado a pudrirse y a oler a Soberano, que fue cosa de hombres puteros, y a sangría de animales agonizantes". Brillante.
Desconozco (aunque puede suponerse) cómo habrá sentado en La Zarzuela que su católica majestad haya venido otra vez a España para ir un domingo de resurrección a Sevilla a ver los toros, pero cada vez que el padre del actual Jefe del Estado hace una de estas visitas privadas al país, trabaja, efectivamente, en contra de su heredero, la institución que éste representa y a favor de la Tercera República. El país de charanga y pandereta ya era viejo en tiempos de Antonio Machado.
Publicado en PontevedraViva.com el día 17 de abril de 2026