martes, 26 de julio de 2022

Lo mejor del Estado es la Corona

András, 26 Julio se 2022


Para aquellos que se les llena la boca despotricando contra la Jefatura del Estado y que creen que la solución a los problemas de España pasa por un cambio de régimen, decirles que lo mejor que tenemos actualmente en España, la mejor institución, la que mejor encarna los valores constitucionales y el espíritu conciliador de la Transición, la menos costosa y la que mejor nos representa a todos los españoles dentro y fuera del país, es la Corona.


Personalizada en el Rey Felipe VI, ahora mismo no hay en España mejor institución, más seria y con mejor representante que la Corona española. Ya nos gustaría que los que ocupan otras instituciones tuvieran un nivel parecido, con la mitad de la responsabilidad, el sentido de estado y la formación que el Rey.


Tienen derecho quienes discrepan y defienden otra forma de organización del Estado, siempre y cuando lo hagan por los medios legales a su disposición, por supuesto.  En efecto, es totalmente legítimo desear que España vuelva a ser una República. Sin embargo, antes de meternos en tales profundidades, lo primero que habría que hacer es mejorar la calidad de quienes un día sí, y al otro también, se dedican a criticar lo que tenemos sin aportar nada más que inestabilidad, además de tirar por los suelos el nivel de las instituciones. 


¿Qué político de primera línea actual sería un mejor Jefe del Estado que Felipe VI? La misma facilidad que tiene el PP para aumentar el número de independentistas en Cataluña, la tienen los republicanos españoles para fomentar los adeptos a la Monarquía. En definitiva, tenemos urgencias más importantes que resolver en niveles inferiores que en el de la Jefatura del Estado.


viernes, 22 de julio de 2022

La ley de memoria

 András, 22 Julio de 2022

Es evidente que muchas cosas no hubieran ocurrido en este país de no ser por el PSOE. Por ejemplo, la mayoría de las mejoras en derechos sociales llevan su firma y nos han situado a la vanguardia de la tan admirada Europa. Lo mismo ocurre con la ley de memoria, la segunda después de la que se aprobó en 2007 y que trae consigo algunos avances importantes respecto de la anterior.

Aspectos como la declaración de ilegalidad del periodo franquista, la anulación de las condenas y, sobre todo, la asunción por parte del Estado de la búsqueda de los más de cien mil desaparecidos que todavía siguen tirados en cunetas o en fosas comunes por todo el territorio español.

Lo malo es que contra esta mentalidad aperturista de la izquierda choca la de la derecha, anclada al pasado, retrógrada y que se empeña una y otra vez en demostrar que no quiere mirar hacia delante. Su ridícula operación para que se siga hablando de ETA una década después de su desaparición y de su derrota, más que de la reparación de las víctimas franquistas es un ejercicio de distorsión y manipulación de lo que en el fondo significa la propia ley.

Sin duda, se trata de un nuevo acto de oscurantismo que, por desgracia, vivimos con cierta frecuencia, consistente en difuminar la realidad, colocando delante de los asuntos que no le gustan una nebulosa que tiene poco que ver con la verdad. Por eso es deplorable que esta ley haya sido denominada por ellos como “ley Bildu”, cuando la enmienda que tanto se discute, si se lee con calma y sosiego, posiblemente nadie se atrevería a ponerle una sola objeción. El problema no es la enmienda, sino quien la propone y los prejuicios que se tienen. No hay más que leer la exposición de motivos de la ley, para darse cuenta que se trata de una reivindicación clarísima de la transición.

Pero lo realmente triste, es que el PP ha perdido una nueva oportunidad para diferenciarse de Vox y alinearse con lo que cualquier partido conservador demócrata europeo ha hecho sobre estos asuntos de memoria en sus respectivos países.

Lo que subyace es un tremendo problema de fondo, porque es una cuestión de higiene democrática que sigamos abriendo discusiones ficticias sobre si las víctimas del franquismo tienen o no derecho a la reparación, a la memoria, y a poder ser enterradas con la dignidad que les quitaron en vida.

Publicado en PontevedraViva.com el día 22 de Julio de 2022


miércoles, 20 de julio de 2022

¿A qué vienen?

 András, 20 Julio de 2022

Las imágenes de los políticos visitando las zonas arrasadas por el fuego son lamentables. En el fondo hacen que se sienta compasión por ellos y los que le acompañan, y se acaba sintiendo lástima por unas personas que vienen a llevarse una bronca y van de un lado para otro, poniendo cara de circunstancias ante los insultos y la rabia de la gente. Donde gobierna el mismo partido ponen cara de póker. Y donde gobiernan partidos diferentes, se miran uno al otro con cara de traspasarse la responsabilidad.

Pero, ¿a qué vienen? ¿Qué buscan que no sea notoriedad y publicidad? ¿Es que van a tomar alguna medida o a ofrecer a los damnificados alguna solución en el momento? Nada de eso. No vienen a nada. Vienen a perder el tiempo. Vienen para hacer el paripé y que no se pueda decir que no han estado allí. Vienen para que los tertulianos políticos de cada color, no puedan decir que no han ido.

Se les llena la boca diciendo que han estado en el lugar de los hechos, que acompañan a la gente, que se solidarizan, ¿y eso de qué vale? Cuando luego salga la portavoz del Gobierno y se le pregunte por los incendios, podrá decir que el presidente estuvo en primera línea. Pero, ¿para qué estuvo? Al presidente del gobierno no se le necesita apagando fuegos. Se le necesita en otra tarea. Su papel es otro, y tiene lugar precisamente antes de que se produzcan los incendios.

La gente lo que quiere y necesita es que se tomen medidas antes de que estas cosas ocurran. Si realmente quisieran hacer algo, lo que deberían hacer es sentarse todos (gobierno y oposición) en una sala, y no salir hasta que no pactasen un documento con medidas de prevención para aplicar inmediatamente de cara al futuro. Pero eso no lo harán, y después de este mal trago, de esta visita incómoda, todo volverá a lo de antes.

Ellos a sus quehaceres de poilitiqueo ridículo, y los vecinos a la cruda realidad. A perderlo todo y a pelearse con la Administración por la subvención prometida por los que han venido a verlos pero que luego resulta imposible de obtener porque los requisitos son infinitos. En fin… como bien dicen por ahí, “si hay que ir se va, pero ir pa´na´ es tontería”. Pues eso, tontería es lo que hacen los que vienen pa´na´

martes, 19 de julio de 2022

¿Extinción o prevención?

 András, 19 Julio de 2022

Los incendios, como la Navidad, vuelven cada año. Sin embargo, a pesar de que se repiten, de las advertencias climatológicas de los expertos y de las altas posibilidades de que se produzcan, nunca hacemos mucho por evitarlos. Los esfuerzos se dedican a la extinción, pero la prevención brilla por su ausencia.

De una u otra forma, todos somos un poco responsables de lo que ocurre con este asunto, porque todos podemos hacer algo para prevenir y evitar desgracias. Aunque son los gobernantes quienes tienen la mayor responsabilidad porque, además de tener la obligación de adoptar las medidas preventivas necesarias, también cuentan con la posibilidad de la concienciación y la formación de la ciudadanía.

El problema es que no se trata de un tema electoralmente atractivo para ellos. Adoptar medidas preventivas a medio y largo plazo contra los incendios no da votos, como tampoco los da cualquier otro aspecto que no tenga un retorno inmediato en el tiempo. Los políticos funcionan con una mentalidad cortoplacista, y todo lo que no sea electoralmente rentable no interesa. Aunque vaya en contra del bien común. Es así de triste y así de cierto.

Al final, por los intereses partidistas de los gobernantes de turno, acabamos gastando más en extinción que en prevención, y entregando como parte del precio nuestro mejor patrimonio, que son los espacios naturales, a la vez que hipotecamos el futuro de las próximas generaciones. En definitiva, todo al revés.

Aunque quizás esta sea una forma muy catastrofista de analizar la situación, porque los incendios también son una oportunidad para que mucha gente haga negocio. Empezando por la industria maderera, que compra a precios más bajos, también los medios de comunicación, que llenan portadas y ocupan minutos y, por supuesto, para los propios políticos, que lo utilizan para atizarse cuando no están en el poder.


lunes, 18 de julio de 2022

Debate ninguneado

 András, 18 Julio de 2022

El debate sobre el estado de la nación no puede ser una cosa que se realiza de manera casi escondida y por la puerta de atrás. El debate sobre el estado de la nación tiene que ser algo que tenga lugar todos los años, en la misma fecha, no porque el gobierno de turno lo decida, sino porque sea una obligación por mandato legal. Un deber que tienen nuestros representantes de debatir sobre aspectos que nos afectan a todos y de dar cuentas ante la ciudadanía.

Pero como no existe una regulación específica, ni constitucional ni reglamentaria, el debate se desarrolla como cualquier otro debate parlamentario a petición del Gobierno. Por eso debería de aprobarse una ley que regule cuándo, cómo y de qué forma se realice cada año.

Como no es así, queda a elección del gobierno que en cada momento tenga la responsabilidad el convocarlo o no, cayendo en la tentación de convertirlo en un acto político según la conveniencia de cada uno. En el mes de julio, con la gente de vacaciones y con más ganas de descanso que de otra cosa, no es el momento. Salvo que lo que se pretenda sea pasar desapercibido.

Ahora bien, igual de criticable es la interesada elección de la fecha por parte del presidente del Gobierno, como lo son las bancadas vacías cuando los que hablan no son los de uno. Sus señorías desaparezcan de sus escaños cuando creen que la cosa ya no va con ellos, dejando una imagen lamentable del hemiciclo. Se equivocan, la cosa siempre va con ellos, hable quien hable, porque todos son representantes legítimos de la ciudadanía, y ningunearlos es hacerlo con quienes les han votado y les pagan el salario.


domingo, 17 de julio de 2022

Castigo divino

 András, 17 Julio de 2022

Moreno Bonilla acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de “hacer negocio con la desesperación de la gente” en unas declaraciones que, sinceramente, no cuadran con su aparente talante pausado y conciliador. En realidad, lo que hizo fue repetir lo que ha había hecho su jefe, cuando afirmó que el Gobierno se estaba “forrando” gracias a la subida de los precios. 


Cuando un dirigente que representa una institución del Estado, un empleado público, que cobra de los presupuestos generales que alimentamos entre todos, dice una barbaridad como esta sin sonrojarse, debería caerle un castigo divino del cielo, sobre todo a estos que son, supuestamente, creyentes y comulgan con ruedas de molino. 


Tanto Moreno como Feijóo saben que tales afirmaciones son una falacia, saben que, a pesar de que es evidente que el Estado (no el Gobierno) recauda más por la subida de los precios, también lo es que las comunidades autónomas se ven beneficiadas por ese incremento de precios debido, sobre todo, al aumento en la recaudación del IVA. 


Es decir, el Estado no es solo el Gobierno central, y hay gobiernos autonómicos que se frotan las manos porque ingresan más por la parte que les toca del IVA, a la vez que arremeten contra Sánchez por no bajar los impuestos. Es lo que tiene la política, que se puede decir lo que a uno le viene en gana sin que le interpelen ni tenga que demostrar nada. Y si algún periodista que quiere ejercer su profesión pregunta, se pasa palabra y punto.


viernes, 15 de julio de 2022

La precariedad en la Sanidad Pública

 András, 15 Julio de 2022

¿Recuerdan aquello tan manido de la temporalidad cuando se habla de la calidad del trabajo en España? Pues sepan que el mayor incumplidor es el propio Estado español. Concretamente, en la rama sanitaria hay más de 67.000 profesionales con contrato temporal, lo que eleva al 40% la eventualidad en la sanidad pública. ¿Se imaginan, por un momento, qué dirían algunos si estos datos perteneciesen, por ejemplo, a una conocida multinacional del textil?

El caso es que, para tratar de arreglarlo, el Gobierno acaba de materializar mediante Decreto una ley que ya se aprobó el año pasado, y que supondrá el fin de la precariedad laboral de estas personas, a la vez que tratará de sentar las bases para que no vuelva a ocurrir en el futuro. De entrada, no parece nada malo. Es lo justo, y además viene a aportar una mayor estabilidad a los profesionales que se encargan de nuestra salud.

Sin embargo, no todos lo ven igual. Sobre todo en la derecha, que tienen la fea costumbre de restar mérito a todo lo que no hacen ellos. Esta vez, le reprochan al Gobierno la tardanza en la aplicación de la medida pero, intencionadamente, olvidan que en el año 2016 gobernaban ellos y que, pudiendo haberlo arreglado, no hicieron nada. Por tanto, si ahora lo único que quieren ver es que el PSOE se anota un tanto que no le corresponde, en sus manos estuvo evitarlo y apuntárselo ellos.

En definitiva, más allá de las típicas e improductivas luchas partidistas, lo importante es tratar de resolver la eventualidad en el sector público porque, en sí misma, es contraria a lo que significa el servicio público, donde lo que debe primar es el funcionario quien, ajeno a los vaivenes políticos, tiene un puesto fijo precisamente para que la maquinaria del Estado funcione, gobierne quien gobierne, sin que se produzcan altibajos ni cambios en el servicio.

Cuidemos pues nuestro sector público, sobre todo el sanitario. Pongamos a su servicio los medios y los recursos necesarios. Paguémosles como se merecen porque ya han demostrado con creces su profesionalidad y su vocación. Exijámosles, pero démosles también lo que necesitan.

Pero, sobre todo, dejemos de hacer política con las cosas importantes, hagamos lo antes posible un gran pacto sanitario con los principales partidos para que no haya incertidumbre cada vez que hay un cambio de gobierno. Y después de esto, ya se pueden dedicar a hacer politiqueo con las cosas superfluas.

Publicado en PontevedraViva.com el día 15 de Julio de 2022