sábado, 13 de noviembre de 2021

¿Por qué nos mienten?

 András, 13 Noviembre de 2021

La pasada semana, me sorprendió una noticia que pensaba ya se había producido. Al principio pensé que se trataba de un error, pero luego me di cuenta que los errores los cometemos los lectores de los periódicos por hacer caso de estas cosas. El titular destacaba el acuerdo al que los socios de gobierno habían llegado para reformar la ley laboral, con un anuncio a bombo y platillo. Pero no solo eso, sino que el comunicado que emitieron, incluyeron la ya tan denostada palabra, "derogación". 


Se hacía necesario leer la letra pequeña para saber que lo de la derogación era solo de cara a la galería, un señuelo en forma de titular para que la gente se quedase con el mensaje que ellos querían, no con la realidad. Se ve que la factoría de ficción en la que se ha convertido la Moncloa, sigue gozando de buena salud y que trabaja a pleno rendimiento.


¿A qué viene ahora tanta pompa para anunciar algo que ya estaba firmado? ¿No nos habían dicho que la derogación de la ley laboral formaba parte del acuerdo de Gobierno?. Entonces, ¿mintieron antes o lo hacen ahora? Y otra cosa, ¿por qué siguen insistiendo con la derogación, cuándo ni siquiera ellos creen ya en ella? Hay aspectos de la ley de 2012 que no piensan modificar, como los días de indemnización por año trabajado en caso de despido improcedente, por tanto, derogación no será. Si saben que no están siendo sinceros, ¿por qué nos mienten?

viernes, 12 de noviembre de 2021

La reforma laboral

 András, 12 de noviembre de 2021

Seguimos a vueltas con la reforma laboral. Unos para defender que se mantenga lo que hay, y otros para prometer lo que no pueden hacer. Es evidente que la actual ley ha provocado una precarización de las condiciones de los trabajadores, pero no es menos cierto que todas las reformas laborales que se han hecho en España, de alguna manera, han erosionado las garantías laborales. Por cierto, ¿no es de eso de lo que se trata?.

Pero la precarización no es fruto únicamente de la legislación, se debe también a la existencia de un tejido empresarial muy precario. Tendemos a pensar que el empresariado está compuesto por multinacionales y grandes empresas, sin embargo, no es así. Hay una legión de autónomos con pequeños negocios de los que muchas veces no se habla, pero que tienen un peso muy importante en el tejido empresarial. Por eso es tan complicado poner orden en nuestra realidad laboral, porque la precariedad alcanza a todos los actores implicados.

En este asunto todos los gobernantes han actuado con demagogia, mirando más hacia al mitin que a la realidad. Porque para atacar una reforma laboral de forma concisa y realista, lo primero que hay que hacer es observar la realidad.

Y en estos momentos, por los condicionantes europeos, es evidente que España no tiene soberanía suficiente para impulsar una legislación laboral.

Por eso es demagógico el presidente del gobierno cuando habla de la derogación de la actual ley y, por supuesto, también la ministra de trabajo cuando dice que el presidente debe aclararse respecto a este asunto. Que pierda cuidado, porque al presidente del gobierno ya se encargan de aclararlo desde Bruselas.

La única que ha tenido un poco de claridad en el asunto desde el principio, ha sido la ministra Calviño, básicamente porque es una mujer al servicio de Bruselas y sabe perfectamente lo que les permiten y lo que no les permiten hacer desde allí. Ella lleva desde el principio diciéndole a Pedro Sánchez lo que hay que hacer y recordándole donde están sus obligaciones en este asunto, pero él hace el juego de mantener la esperanza con Podemos para que no se rompa la coalición de gobierno.

Lo que afecta a cambiar el modelo laboral no se puede hacer desde el frentismo político, sin racionalidad o un mínimo de objetividad. Pero aquí, cada uno se coloca en su posición ideológica, y a partir de ahí es imposible construir nada.

Publicado en PontevedraViva.com el día 12 de Noviembre de 2021


sábado, 6 de noviembre de 2021

La ley de la compensación

 András, 06 Noviembre de 2021

Los gallegos estamos obligados a dar las gracias a la naturaleza. Bueno, y los que sean creyentes, se lo pueden agradecer a Dios, por haber sido tan benévolo con nosotros en aquellos seis famosos días de creación. 


Lo cierto es que, por la razón que sea, gozamos de menos días de sol y tenemos aguas más frías en nuestras costas que en el Mediterráneo, y posiblemente esa sea uno de los motivos que nos ha librado de la masificación de ladrillo en nuestro litoral. Cierto es que estamos lejos de disfrutar de una situación urbanística ideal, pero no quiero pensar que sería de Galicia si tuviéramos el clima del levante español. Entre la presión turística y la gallega costumbre del “ti vai facendo”, no se vería el mar desde tierra.


Allí tampoco se pueden quejar del reparto, porque tienen buen tiempo, mucho sol y un mar con una temperatura perfecta para el baño durante casi todo el año. Como consecuencia, aquello se llena de turistas, deseosos de disfrutar de las buenas condiciones. Y ya se sabe que el turismo es una fuente de ingresos considerable.


Pero la naturaleza, que es sabia, suele aplicar la ley de la compensación para que no haya envidias. Por eso, a los valencianos les ha tocado en gracia el peor PP de toda España. Allí han robado y dilapidado el dinero público en beneficio propio como en ningún otro sitio. Sol, a cambio de corrupción.


Sin embargo, como a nosotros nos ha librado de tal plaga, para compensar, ha debido otorgarnos el calificativo de Galicia profunda. Lo que la gente no sabe es que esa denominación no es más que una cortina de humo para que esto no se llene de ladrillo. No se puede tener todo, es evidente. 


Estos días, que está en todas las portadas el asunto del cambio climático, y la implicación que todos debemos tener para no convertir el planeta en un basurero, me parece que los gallegos tenemos una buena razón para aumentar nuestro empeño en la tarea. Por aquello de la ley de la compensación de la naturaleza, no nos vaya a enviar una plaga levantina.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Algunas aclaraciones para su señoría

 András, 05 Noviembre de 2021

La argumentación de una jueza para retirar la custodia de su hijo a una madre, aludiendo a que ésta vive en la "Galicia profunda", ha generado más debate que la propia sentencia. Digamos que los árboles no dejan ver el bosque, y que la desafortunada expresión, ha servido para que aparezcan ofendidos incluso debajo de las piedras, a los cuales, no les falta razón.

Es verdad que la sentencia todavía puede ser revisada por la vía del recurso, y que ahí se verá si los argumentos son sólidos, pero lo que ya no va a cambiar nadie es la condena social a la jueza, por su infortunio a la hora de escoger las palabras para el auto.

Imagino que no quiso ofender a nadie, y que con la expresión "Galicia profunda" se refería a una zona en la que no se tienen las mismas comodidades que disfrutan las personas que viven en las grandes ciudades. Y puede que tenga una justificación aunque, en este caso, no le asista la razón.

Lo cierto es que es muy discutible que un niño o una niña no puedan ser criados en cualquier aldea de Galicia en las mismas condiciones que los de cualquier ciudad gallega o del resto de España.

Debería saber la señora jueza, que lo que ella califica como "Galicia profunda", es una localidad llamada Muros, situada a pocos kilómetros de la capital autonómica, Santiago, que, a su vez, cuenta con un aeropuerto internacional, modernos hospitales y una de las universidades más antiguas y prestigiosas de España.

Además, en Muros hay tres farmacias, un centro de salud, dos centros de enseñanza infantil y primaria y dos institutos de secundaria. Tiene tres clínicas dentales, media docena de despachos de abogados, una notaría, una piscina municipal con gimnasio, un pabellón polideportivo, tres supermercados, un buen número de hoteles, hostales, pensiones, decenas de bares y establecimientos de hostelería y restauración.

Por si fuera poco, los habitantes de Muros, como los de Marbella, disfrutan de acceso a internet de alta velocidad, de televisión por cable, y de una cobertura de telefonía móvil excelente. Por cierto, Amazon también reparte allí, e incluso tiene un punto de recogida fijo.

Puede que en Marbella haya "más oportunidades laborales", como dice la jueza, pero los parados se cuentan por miles, y en Muros no llegan a cuatrocientos. Y también es posible que Marbella sea "más cosmopolita", tal y como recoge su auto, aunque lo que no tendrá nunca son las playas de la comarca gallega, menos masificadas y que proporcionan una extraordinaria calidad de vida.

Por tanto, recomendaría a su señoría que revise sus argumentos porque, cuando lo haga, posiblemente se dé cuenta de que, contar con un mayor número de oportunidades y ser más cosmopolita, no sean razones suficientes para que un niño pueda ser más feliz.

Publicado en PontevedraViva.com el día 05 de Noviembre de 2021


lunes, 1 de noviembre de 2021

Difuntos

András, 01 Noviembre de 2021


Es una obviedad que todo se ve de diferente forma en función del momento en que se analiza y, por supuesto, de la edad que tenemos cuando lo hacemos. Solo cuando cumplimos años, nos vamos dando cuenta de lo que cambian algunas cosas observadas desde nuestra perspectiva actual.


Cuando empezamos a pensar que antes todo era diferente, es solo un aviso de que nos estamos haciendo mayores. Pero es verdad, las cosas son diferentes no porque en sí mismas lo sean, sino porque nuestra forma de verlas, de enfocarlas y de vivirlas es, lógicamente, diferente y está muy condicionada por el momento y por la edad.


Posiblemente un niño de hace cuarenta años viviría un día como el de hoy de forma bien diferente a los de ahora. En primer lugar, porque hoy los niños ya no acuden a los comentarios como lo hacíamos los de entonces. Pero quizás también porque antes todo estaba impregnado de un halo de misterio. Todo era más oscuro, y por eso el día de difuntos era un día que imponía mucho respeto. 


Las visitas al cementerio el día uno de noviembre eran de todo menos agradables. Entrar en un lugar lleno de muertos se convertía en un auténtico terror para un niño.


Todavía recuerdo aquellas vivencias, creo que es una lección que en algún punto de nuestras vidas todos tenemos. El color de las flores muertas, la gente vestida de negro, los llantos desgarradores, los ropajes de los sacerdotes, el olor a incienso... Pero hay algo que ni se aprende ni se dice. Es ese algo que se siente en el alma y que anida en el corazón. Me refiero a la presencia de aquellos que se fueron.


Los seres humanos vivimos con la muerte a cuestas. Siempre formando parte de nuestra vida y después de fallecer, seguimos estando en la mente de nuestros familiares y amigos, al menos durante algún tiempo. Y los días 1 y 2 de noviembre, están especialmente relacionados con la muerte, y muchas veces no se es consciente de lo que realmente se celebra, y se confunden estas fechas y su razón de ser.


Sin pretender entrar en explicaciones profundas, que requerirían de conocimientos en materia religiosa, la gran diferencia es que el día 1 se celebra no solo en honor a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados a los que la Iglesia asigna un día especial del año, sino que se honra a todos los que no están canonizados, pero viven ya en la presencia de Dios. Mientras que el día 2, el ambiente es más de oración y sacrificio por los que están en el Purgatorio, como un paso previo para alcanzar aquella presencia.


Pero posiblemente, como ocurre con otras cosas, este tipo de celebraciones se han ido convirtiendo en un día festivo más, un día para alargar un fin de semana. Un día para que los que estamos en el otro Purgatorio, el de los vivos, tengamos un momento de asueto. 


Además, si se trata de recordar a los que ya no están con nosotros y que han dejado una huella imposible de borrar, cualquier día es bueno. 

domingo, 31 de octubre de 2021

EIRA DO MUIÑO

 András, 31 Octubre de 2021

¿Cómo es posible?


En los dos últimos meses, el Tribunal Supremo ha confirmado dos condenas laborales al PP por tener dos mujeres trabajando para ellos en Euskadi, aunque cobrando de instituciones públicas. Se trata de dos trabajadoras que llevaban décadas compatibilizando su puesto al servicio de los grupos parlamentarios del PP en el Ayuntamiento de Bilbao y de las Juntas Generales de Bizkaia con el consentimiento del propio partido. Cuando un partido político recibe una condena de este tipo, debería tener una pena mayor que cualquier ciudadano, no en vano, se pasan el día vendiéndonos humo, hablándonos de moral y exigiéndonos responsabilidad por el bien de todos. Aunque bien pensado, para el PP esto es como una multa de tráfico comparado con lo que arrastran.


Cambio de cromos


Valentin González Formoso se ha convertido en el nuevo líder de los socialistas gallegos. Y para no ser una excepción, no es el primero que no tiene escaño en el parlamento de Galicia, por lo que la labor de oposición a Feijoo será de chiste. Ya lo tenía complicado el presidente gallego y ahora aún se lo van a poner peor. En fin... Lo cierto es que una de las primeras labores del flamante secretario general será nombrar un portavoz de su confianza en O Hórreo y un coordinador de los diputados gallegos en Madrid. Y dijo yo, ¿para qué sirve esto si total van a hacer lo que se les ordene? ¡Ah si, claro! Para tener a uno de su cuerda, para que unos de sus colegas ocupen el puesto que antes ocupaban los de Caballero. En eso consiste la política, en quitarte tú para ponerme yo. Lo que hagan es lo de menos.


El voto de ERC se suda


El gobierno está negociando los nuevos presupuestos generales del estado, y no creo que nadie dude de quiénes van a ser sus socios en tan complicada tarea. Aunque solo sea por descarte, porque sabremos quiénes no van a apoyarles. Uno de los socios prioritarios del Gobierno es Esquerra, y como siempre, están vendiendo caro su respaldo. Por eso sale Rufián a decir que el voto de Esquerra hay que sudarlo, en un claro mensaje a su parroquia. No vayan a pensar que tanto tiempo en Madrid los ha ablandado. Y claro que ese voto hay que sudarlo. Lo sabemos muy bien todos los españoles, el coste que  nos ha supuesto al bolsillo durante tantos años de chantaje político por la inoperancia de PP y PSOE para ponerse de acuerdo por el interés general de fondo y anteponiendo los suyos partidistas.

sábado, 30 de octubre de 2021

Democracia sí, democracia no

 András, 30 Octubre de 2021

Los herederos del fascismo español siguen vivos, se han reunificado y conviven en un partido llamado Vox. Han apretado el acelerador del miedo, y a su catálogo de desprecios ya conocidos, como criminalizar a menores desprotegidos, la negación de las mujeres asesinadas por la violencia de género, acusar directamente al gobierno de las muertes de la pandemia, o reclamar que se vayan de España sus adversarios políticos, han añadido la banalización de las amenazas de muerte a políticos.


La escalada de los dirigentes de Vox ha llegado muy lejos, y sus acciones se han fomentado y consentido desde todos los ámbitos. Empezando por la propia derecha española, que pactan con ellos y los reciben con los brazos abiertos allá donde haga falta. Se está normalizando el discurso del odio, el fanatismo y el propio fascismo porque, lo que representan y defienden, no es otra cosa que fascismo, totalitarismo. 


Les han dejado despegar pensando que no serían relevantes, pero están cogiendo un vuelo que podría ser muy peligroso. No se puede consentir la normalización de la violencia verbal y la negación del que piensa diferente, porque cuando estas cosas ocurren, el riesgo de romper la convivencia democrática es elevado, con las consiguientes consecuencias políticas, sociales y democráticas. Por muy duro que parezca, la democracia española podría estar en riesgo.


Estamos en pleno siglo XXI, con más de cuarenta años de democracia moderna y exitosa, sin embargo, algunos se empeñan todavía en volver a revivir el viejo discurso de "democracia sí", "democracia no". 


Vuelven los viejos fantasmas para asustarnos con el mantra de libertad frente a comunismo. En sí mismo, el eslogan se les vuelve en contra y el mensaje es claro: o se está con los demócratas, o se está con quiénes quieren romper la baraja y la convivencia.