sábado, 17 de agosto de 2024

Fue como un sueño

András, 17 agosto de 2024


Anoche tuve un sueño. Por primera vez en mucho tiempo, un sueño agradable, incluso diría que muy placentero. Uno de esos sueños con los que uno sueña cuando está despierto y es dueño de sus pensamientos. Esta vez, me sorprendió dormido. 


Dentro de todas las incertidumbres que suelen rodear a los sueños, al menos, en este todo finalizaba sin sobresaltos, como en una película de esas en las que sabes que todo va a salir bien. Todo acabó con un abrazo. Un largo y caluroso abrazo, de esos que te dejan el cuerpo reconstruido para mucho tiempo, sobre todo, cuando hace mucho tiempo que no los sientes. 


Tanto tiempo que, cuando me desperté, aún podía sentirlo. Su tacto y su calor quedaron impregnados en mi, recordé a qué huele y ese recuerdo lleva conmigo desde anoche. Fue un sueño que un día existió y, quién sabe, igual se trata de un breve avance de lo que puede volver a ocurrir. Aunque, como dijo Calderón de la Barca, la vida es un sueño y los sueños, sueños son… también se suele decir que si quieres lograr algo, primero tienes que soñarlo…

viernes, 16 de agosto de 2024

Muerto y enterrado

András, 16 agosto de 2024

A pesar de la deslealtad del PP con el Gobierno de España, a pesar de los augurios catastrofistas de Feijoo, algún día, todos le tendremos que agradecer a Pedro Sánchez haber acabado con el procés. Incluso el propio Feijoo, que posiblemente gobernará con una Cataluña anestesiada.


Hace unos años, el gobierno catalán se enfrentó al estado español, realizando una declaración unilateral de independencia, lo que provocó la mayor crisis institucional que hemos tenido en democracia. Como consecuencia de ello, el gobierno español tuvo que aplicar el famoso artículo 155 de la Constitución por el que la autonomía catalana quedaba suspendida.


Desde aquello, ya sabemos todo lo que sucedió, manifestaciones violentas en las calles, juicios, cárcel, huidos de la justicia y, sobre todo, mucha carencia de política para llevar el asunto al terreno en el que debería estar. Es decir, un rosario de acontecimientos muy desagradables que no han dejado en buen lugar a nuestra democracia, sobre todo, por la actitud y las actuaciones de los independentistas.


En efecto, los primeros responsables de la crisis fueron los propios secesionistas, que tiraron por la calle del medio pensando que el estado español sería débil y podrían lograr sus pretensiones. Responsables de la afrenta y, también, responsables de crear falsas esperanzas a sus seguidores, a los que hicieron creer que la república catalana era posible.


Responsables, también, los partidos de derechas, sobre todo el PP, que gobernaba cuando se declaró la famosa DUI y que, desde entonces, no ha hecho otra cosa que poner palos en las ruedas ante cualquier situación que se ha presentado como posible solución sin aportar, que se sepa, una sola propuesta. El PP es el mayor responsable de que el número de independentistas se haya ido incrementando en todos estos años, debido a su política de choche y fomentando el odio a todo lo catalán.


El único partido que, en todo estos años, ha tratado de resolver el asunto, es el PSOE. Primero, no criminalizando a toda Cataluña de la irresponsabilidad de unos cuantos; después, concediendo los indultos, necesarios para lograr apaciguar a los independentistas; después, aprobando una ley de amnistía que borraba cualquier rastro del oscuro episodio vivido y, finalmente, logrando la victoria en las elecciones catalanas para situar a un socialista al frente del gobierno catalán.


Illa no solo ha logrado más votos, sino que ha conseguido el apoyo de ERC, que se ha distanciado definitivamente de Junts y ha elegido el camino correcto para sus legítimas reivindicaciones, la política.


Y, por supuesto, un reconocimiento muy meritorio para el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, quien, a pesar de tener que lidiar con una oposición traicionera y manipuladora, ha logrado el objetivo que todos soñábamos hace unos años, matar y enterrar el procés. 


Publicado en PontevedraViva.com el día 16 de Agosto de 2024


viernes, 9 de agosto de 2024

Medalla de oro a la estupidez

András, 09 agosto de 2024


En el PP no aprenden. Además de insistir en ponerse piedras en su propio camino, están empeñados en subestimar a Pedro Sánchez, y la conclusión es muy sencilla: Sánchez es un estratega de primera, y por más que Feijoo trate de dinamitar su mandato, al final, toda la basura que suelta por la boca, le acabará cayendo encima a él. ¿Y por qué? Pues precisamente por eso, por dedicarse a soltar basura en vez de hacer oposición seria.


Es cierto que Sánchez no se ha inventado las noticias falsas sobre su mujer, ni le ha puesto una demanda pero, todo esto, le retornará a su favor. El PP debería ser consciente de ello, porque no se puede hacer una oposición más mezquina y con menos calado político. Pero allá ellos.


El día que algún tribunal de instancia superior al juez Peinado, deje claro que no había causa contra la mujer de presidente y, sin embargo, avance la querella contra el mismo juez, porque es tan cutre lo que está haciendo que sería un escándalo que no prosperase la querella, todo lo que han ido diciendo Feijoo y Tellado, se lo tendrán que comer con patatas.


Y ese día, Sánchez convocará elecciones. Para entonces, Illa ya será presidente de la Generalitat, dando continuidad al proceso de calma y normalización política que el propio Sánchez inició allí. Será entonces cuando la gente vea que España no se ha roto, que en Cataluña gobierna el PSOE, que es el único partido que le garantiza derechos sociales y servicios públicos de calidad. Y, ese día, Sánchez pillará, de nuevo, a las derechas con el pie cambiado, que serán víctimas de su propia medicina. 


La no causa contra la mujer de Sánchez, será para el PSOE una nueva espoleta que revivirá de nuevo a Sánchez, porque las mentiras siempre pasan factura. Y en eso, la derecha y la ultraderecha española son campeones olímpicos. Medalla de oro para ellos a la estupidez.


Publicado en PontevedraViva.com el día 09 de agosto de 2024


viernes, 2 de agosto de 2024

En este asunto, falta luz

András, 02 agosto de 2024


Reconozco que es una materia de la que no tengo mucho conocimiento, básicamente porque, cada vez que intento profundizar, me agota. En realidad, ni siquiera sé porqué se me ha ocurrido escribir sobre esto en pleno mes de agosto. 


La cuestión de las subvenciones, de la propiedad de los negocios, del uso de las instalaciones, por no hablar de cómo se factura, uno presta el servicio y otro te lo cobra… En definitiva, que el tema de las eléctricas es tan enrevesado, que me provoca hastío incluso antes de empezar con él. Particularmente, les confieso que he dejado de ver la factura, y solo me preocupo de que haya dinero en la cuenta para que el servicio se mantenga.


Imagino que esa es una parte de la estrategia del negocio, ponerlo tan difícil de entender, que la gente se conforme con pagar la factura y no se pregunte porqué está pagando exactamente. Necesitamos electricidad para enfriar las cervezas, y punto.


Sin embargo, a pesar de no ser muy ducho en la materia, lo que sí sé es leer y, cada vez que me encuentro con una noticia en la prensa relacionada con las eléctricas, mis conclusiones siempre son dos. Una, los beneficios de estas empresas son espeluznantes. Y dos, siempre se están quejando de que, poco menos, no llegan a fin de mes, pidiendo una mayor regulación y subvenciones a los gobiernos para mantener el negocio. 


Parece contraproducente que, una empresa como Iberdrola, que ha tenido beneficios de un 64% en el primer semestre del año, necesite una mayor regulación del sector porque, al parecer, teme que el negocio se le pueda ir de las manos. O, el caso de Endesa, que se suma a la petición de Iberdrola porque en 2023 solo obtuvo beneficios del 8%, es decir, de 800 millones de euros. 


Como digo, admitiendo que se me escapan muchas cosas por la pereza que me genera el asunto, coincidirán conmigo en que se trata de una cuestión, cuando menos, oscura, en el que unos cuantos se lo están llevando crudo, que se aprovechan de que se trata de un servicio básico para los ciudadanos y que lo hacen con la connivencia de todos los gobiernos que pasan por La Moncloa. 


¿Será por eso por lo que luego los vemos a algunos de ellos sentados en sus consejos de administración? Insisto, disculpen mi atrevimiento porque no es mi intención realizar acusaciones injustas pero, en el asunto de la electricidad, falta mucha luz. 


Publicado en PontevedraViva.com el día 02 de Agosto de 2024


viernes, 26 de julio de 2024

¿Se puede vivir sabiendo cuándo vas a morir?

András, 26 julio de 2024


¿Se puede vivir sabiendo cuándo vas a morir? Si, se puede. El ser humano se adapta a todas las situaciones que le puedan ocurrir durante su vida. Puede tardar más o menos a tiempo, pero lo único que no es capaz de superar, es la muerte, el momento exacto del fallecimiento. Cualquier otra circunstancia que le pueda suceder, es superada con mayor o menor dificultad, porque su capacidad de adaptación es enorme.


Cuando a Julia le diagnosticaron un cáncer, el mundo se le vino encima. No acertaba a ver nada claro, ni siquiera era capaz de aplicar un mínimo de lógica para establecer unos parámetros mínimos que le ayudasen a tratar de superar aquella noticia. 


Evidentemente, estaba en manos del hematólogo, pero ella también tenía un enorme trabajo que realizar para, al menos, intentar retrasar aquel final el mayor tiempo posible.


Cuando le hablaron de cáncer, fue como si el día se volviese noche de repente, todas las puertas se le cerraron y lo único que acertó a ver de forma clara fue el principio del fin. Entró en el tiempo de descuento, en una especie de prórroga que le había otorgado la vida para que la aprovechase lo mejor posible. Así se sentía Julia, abatida y asustada. Lo primero que pensó fue como ordenar su vida para que sus hijos no tuvieran problemas cuando ella falleciese.


Que su primer pensamiento fuera para sus hijos, no es extraño. Lo que sí lo fue, es que en lugar de pensar qué podía hacer ella para que aquel proceso no fuese definitivo, pensase en arreglar el papeleo y el traspaso de sus cosas materiales a sus descendientes. Es decir, su primer pensamiento fue de derrota, asumiendo que ya no había solución y que el final era la única salida.


Tras el primer golpe, pasaron unos días. El problema seguía ahí, y ella continuaba con los mismos pensamientos. Preocupada en no dejar ningún cabo suelto que le complicase la vida a sus hijos. Cuanto más ocupada estaba, menos pensaba en el cáncer, salvo los días que tenía que acudir al hospital para recibir su tratamiento. 


A Julia le habían puesto una fecha de caducidad, sin embargo, estaba tan atareada trabajando para cuando no estuviera, que apenas se acordaba de que aún estaba. Vivía sabiendo cuando se iba a morir y, en vez de aprovechar el tiempo que le pudiera quedar para ella, lo estaba gastando en arreglar el futuro de sus hijos. 


¿Se trataba de una reacción humana de madre protectora o, por el contrario, su mente necesitaba una excusa para no pensar en que le quedaba poco tiempo de vida? Estar ocupada era la mejor terapia hasta que las consecuencias físicas le impidiesen seguir viviendo con cierta autonomía. 


Julia falleció a los tres meses de ser diagnosticada de una leucemia, no tuvo tiempo para ordenar su legado, pero tampoco se acordó de que tenía cáncer hasta que falleció.


Publicado en PontevedraViva.com el día 26 de julio de 2024


miércoles, 24 de julio de 2024

Gente sin ataduras

András, 24 julio de 2024


Admiro a la gente que vive sin ataduras, sin compromisos de ningún tipo, que se levantan por las mañanas y solo tienen una cita consigo mismos. Gente que vive la vida de forma plena, que hacen lo que quieren sin tener que dar explicaciones a nadie. Que van de aquí para allá sin más motivo que su propio deseo. 


Es verdad que el hombre es un ser social, que necesita rodearse de otros semejantes para vivir, que tiene que relacionarse para adquirir un desarrollo pleno. No iré en contra de la ciencia, por supuesto, pero eso no tiene nada que ver con estar libre de ataduras.


Vivimos en una sociedad en la que nos han impuesto un montón de compromisos que nosotros no hemos pedido. El capitalismo, que empezó siendo una herramienta para igualarnos a todos, se ha convertido en uno de nuestros peores enemigos, obligándonos a adquirir constantemente cosas que no necesitamos para nada, y creándonos necesidades absurdas, a la vez que nos ha provocado ansiedad, estrés y enfermedades de la mente por la decepción de no poder lograr aquello que no necesitamos pero que hemos interiorizado como necesidades.


Algo parecido ocurre con los móviles y las redes sociales. Un avance que, en teoría venía para mejorar la vida de la gente, ha acabado convirtiéndolos en esclavos de una pantalla. Gente atada a un móvil, viendo nada y perdiendo el tiempo. Ese tiempo que regatean para las cosas importantes, lo gastan en ver bulos que, en muchos casos, se acaban creyendo. Cuanto más uso del móvil, menor interés por las cosas importantes. Es curioso, las redes sociales se han cargado las relaciones sociales.


Por eso admiro a la gente libre de todo esto, de ataduras absurdas que empobrecen la mente y les convierten en esclavos de sí mismos en un círculo vicioso que solo puede acabar mal. Gente analógica, qué prefiere el libro de papel, el periódico del quiosco, el café con los amigos y la charla mirándose a los ojos. Gente que va por caminos paralelos donde lo único que les importa es cultivar su mente, adquirir experiencias, vivencias nuevas y, en definitiva, vivir de la forma más completa hasta ese les llegue el último suspiro. El final es el mismo para todos, la clave de la vida y lo que nos diferencia, es el camino que elegimos para llegar a el.


sábado, 20 de julio de 2024

El alpendre

András, 20 julio de 2024


Día lluvioso de verano. El típico día gallego del mes de julio. Entre varios días de anticiclón, se mete uno de lluvia, oscuro, con buena temperatura, pero con aspecto otoñal.


Mi padre siempre cuenta que, en días como estos, mi abuelo se dedicaba a cortar leña en el alpendre porque no se podía hacer otra cosa. Él se pone melancólico cuando evoca aquellas vivencias. Yo mismo recuerdo aquellas escenas cuando era pequeño. Eran días oscuros, donde la lluvia lo impregnaba todo de un halo de tristeza, y el alpendre era el único lugar de la casa en el que se podía hacer algo de trabajo.


Para mí, el alpendre, era una auténtica caja de sorpresas, porque había de todo. Era como un enorme trastero en el que, además de aperos de labranza, se iba acumulando todo lo que sobraba en la casa de mis padres. El alpendre era el verdadero parque de atracciones para un niño de aldea, porque siempre encontraba algo con lo que poder “enredar”.


De aquello hace ya cincuenta años, el alpendre ha cambiado de uso y ha sufrido una merecida rehabilitación, pero sigue ahí, erguido, y manteniendo intactos todos aquellos recuerdos en su interior. Ahora estoy yo aquí, sentado en el mismo alpendre, desayunando y oteando el horizonte. Posiblemente en el mismo sitio en el que mi abuelo tenían apilada la leña que cortaba a mano con un enorme hacha. Ya no necesito cortar leña, los tiempos han cambiado, pero el recuerdo sigue intacto en mi memoria. 


Puedo ver a mi abuelo Angelito, cantando y cortando leña en el alpendre. Y puedo verme a mí correteando a su lado y jugueteando con los trozos de madera. Recuerdo el olor de la madera recién cortada, recuerdo todo como si fuera hoy mismo. Pero ahora, todo aquello, solo sucede en mí mente. Lo que no ha cambiado es que sigue siendo “un bo día para fender leña no alpendre…”.