domingo, 22 de noviembre de 2020

EIRA DO MUIÑO

András, 22 Noviembre de 2020


 Ver para creer

Hace cuatro años, Trump prometió la construcción de un muro que separase a Méjico de EE.UU. y pretendía hacérselo pagar al país vecino. Era su medida electoral estrella, y la primera que incumplió. Cuatro años después, el único gobierno que salió a defenderlo cuando perdió las elecciones fue, curiosamente, el mejicano. Ver para creer.


Del todo a la nada


“Si llega una vacuna a principios de 2021, no solo tendremos el final de la recesión económica, sino que tendremos crecimiento económico fuerte, porque a la recuperación de la economía se sumará la alegría sanitaria y la economía se disparará”. No es necesario nombrar a quién lo ha dicho. En fin.... hay que oír de todo. Aquí pasamos del todo a la nada en cero coma... 


¡Qué las regalen!


¿En serio estamos discutiendo sobre el IVA de las mascarillas? ¡Que las regalen! ¡Que las cubra la Seguridad Social! ¿Tantas medidas, tantas ayudas, tantas promesas, y vamos a discutir ahora por algo que no llega a un euro de coste?


Todo son intereses económicos 


¿No es mucha casualidad la subida en bolsa de la farmacéutica que ha anunciado tantos avances en la vacuna del coronavirus? ¿Y no es mucha coincidencia que un día después la Unión Europea firme un contrato con ellos?  ¿No es sospechoso que, de repente, todas las farmacéuticas anuncien una vacuna para el próximo año? ¿No serán solo intereses económicos? 


No les interesa


EH-Bildu solo cuenta con cinco parlamentarios, si sus votos no son tan necesarios y, como dicen algunos, están manchados de sangre, ¿por qué no se ponen de acuerdo y nos libran de esta cantinela diaria? ¿Por qué no se dejan de vetos y pactan para no tener que depender de nacionalistas, independentistas, fachas y herederos de ETA?


(Y con razón...)


El PP critica (y con razón) que el presidente del gobierno se niegue a comparecer en el Congreso cada quince días para hacer seguimiento del estado de alarma. Pero Feijóo hace lo mismo en Galicia y la oposición le afea la conducta (con la misma razón). ¿Cuál es la diferencia? Por desgracia, ninguna. Nos empujan a decir (y con tazón) que todos son iguales, y están empeñados en demostrarlo.


La frase del año


La frase de la semana, del mes y posiblemente del año, la ha pronunciado el único que podía sacar de la cabeza una genialidad de tal calibre. No es un humorista famoso (aunque a veces lo parezca) es un político que gobierna con mayoría absoluta y que tiene a la ciudadanía de Vigo a sus pies. Es Abel Caballero y dijo que “Trump al lado de Feijóo es un bendito”. Para los que no lo hayan escuchado, les recomiendo la audición del documento, porque gana el audio pero, aunque genial, es una pena que sea mentira.


viernes, 20 de noviembre de 2020

¿Se puede pactar con EH-Bildu?

András, 20 Noviembre de 2020


¿Por qué se puede pactar con la extrema derecha y no se puede pactar con la izquierda abertzale? EH-Bildu no es solo la antigua Herri Batasuna, se trata de una coalición en la que está Eusko Alkartasuna, una alternativa que procede de la Izquierda Unida vasca y que siempre ha condenado la violencia de ETA. Y Vox es un grupúsculo amputado a la derecha “democrática” pero que siguen sin condenar la dictadura y mantienen los principios del Movimiento como su principal ideario.

 

El PP ha pactado con la extrema derecha en Madrid, en Murcia y en Andalucía, con los independentistas en el Gobierno de la nación cada vez que lo ha necesitado, y con Bildu en el ayuntamiento de Vitoria, sin que por ello haya pasado nada. ¿Por qué entonces, cuando lo hace la derecha no pasa nada, y cuando lo hace la izquierda se rompe España?

 

Efectivamente, a la izquierda abertzale hay que exigirle que hagan autocrítica y que condenen los crímenes y la historia de ETA, pero eso es algo que llevará tiempo. ¿Cuánto tardó el PP en condenar el franquismo? ¿Son por ello menos demócratas que los demás?

 

A pesar del dolor que han causado, a pesar de que se trata de un tema de una extraordinaria delicadeza, hoy en día, tienen el mismo derecho y su voto vale lo mismo que el de cualquier otro partido del arco parlamentario español. Han sido elegidos democráticamente, nos guste o no, igual que todos los demás, y sus votantes merecen el mismo respeto.

 

Y cuando hay que sacar al país de la situación en la que nos encontramos, en una crisis sanitaria y económica como nunca nos habíamos visto, en una crisis política brutal por los vetos absurdos que se ponen unos partidos a otros, por los egos de sus dirigentes que piensan más en sus intereses partidistas que en el bien común, en esa situación, es necesario pactar, y ahí los votos de EH-Bildu valen como cualquier otro.

 

No olvidemos que los pactos entre los grupos parlamentarios son para atender las necesidades de la ciudadanía. ¿Por qué en lugar de eso, nos tienen que estar metiendo el miedo en el cuerpo una y otra vez? ¿No será por su propia comodidad? ¿No será porque sacando a pasear los fantasmas de ETA y Franco les sirven de coartada para justificar el bloqueo?.

 

Por tanto, debemos considerar a EH-Bildu un partido político como otro cualquiera, con sus ideas y al que votan muchos miles de ciudadanos, tan respetables como los que votan al PSOE, a Vox o a cualquier otro.

 

Hemos estado muchos años exigiéndoles que hicieran política, que abandonasen la violencia, y ahora que lo han hecho no se puede estar constantemente recordándoles su pasado. ETA ya no está, hace diez años que han desaparecido de nuestras vidas. Ser demócrata es ser inclusivo, olvidar viejas heridas y hacer con quienes no lo son, lo contrario de lo que harían ellos.

 

Dedíquense pues a hacer política y dejen de utilizar por interés partidista a ETA. ¿O es de moralidad de lo que se trata? Porque si hablamos de la moral, no son los únicos que deben reflexionar.

 

Publicado en PontevedraViva.com el día 20 Noviembre de 2020






viernes, 13 de noviembre de 2020

Buen momento para rezar... o para empezar a creer

András, 13 Noviembre de 2020

Todos los presidentes tratan de dejar algún legado que los distinga cuando abandonen el poder. En España, se conforman con obsequiarnos con alguna que otra declaración, más o menos afortunada, y que les acaba persiguiendo al cabo del tiempo por tratarse de una mentira o alguna boutade descomunal.

 

Desde los famosos “hilillos de plastilina” de Rajoy, no se había escuchado una estupidez tan grande hasta que Pedro Sánchez pronunció en el mes de julio aquello de: “hemos vencido al virus”. Ambas expresiones, fruto del nerviosismo y con una clara intención de confundir a la ciudadanía, los dejan en evidencia a ambos.

 

El caso es que lejos de aquel mensaje triunfalista y, por supuesto, de haber vencido al virus, la España de finales de 2020 está inundada por la segunda ola del coronavirus, que ha llegado puntual a la cita y con más fuerza que la primera.

 

Técnicamente, y para ser exactos, el virus no ha vuelto, porque no se había ido. Estaba aquí y aquí seguirá, con cotas de efectividad superiores a las del resto de Europa y con las Comunidades Autónomas haciéndose cargo de la situación por decisión de Moncloa porque, en una nueva demostración de lo buen prestidigitador que es, Pedro Sánchez se ha quitado el muerto de encima aprobando por un largo periodo de tiempo el estado de alarma, y les ha pasado la patata caliente a los presidentes autonómicos.

 

Con el susto inicial, responsabilizarse del asunto era algo que se podría haber aprovechado, incluso electoralmente. La gente estaba en shock, y el presidente salía cada semana a deleitarnos con sus sermones dominicales, con cara compungida y voz engolada. En cierto modo, la pandemia fue un salvavidas para un gobierno débil que parecía que no iba a tener mucho tiempo de vida. ¿Quién se atrevería a ir contra él en estas circunstancias?

 

Desde entonces, muchos contagiados, demasiados muertos, mucha desorganización y más descoordinación general. Poca decisión en la toma de  medidas, muchas repetidas con pequeños matices y, sobre todo, poca efectividad. Lo último en llegar, tras el toque de queda, ha sido el confinamiento perimetral a la carta. Cada uno escoge si lo aplica o no, y ahí surge de nuevo el descontrol generalizado.

 

En Galicia tenemos 60 municipios en esta situación, pero a la vez, en cada uno de ellos, las restricciones son diferentes, lo que provoca que no sepamos dónde podemos ir, qué podemos hacer, dónde podemos ir a un restaurante o dónde podemos visitar a la familia. Un panorama nada alentador.

 

Más allá de las desavenencias políticas entre las administraciones, ¿en realidad creen que este confinamiento perimetral en el que, por ejemplo, salvo en las zonas más afectadas sobre las que se mantendrán más controles, se podrá transitar sin limitaciones, se producirá una contención de la expansión del virus?

 

Ojalá sea así, pero la sensación es de improvisación, porque ni ellos mismos saben muy bien qué se taren entre manos. Este es un buen momento para rezar o para empezar a creer... en algo.

 

Publicado en PontevedraViva.com el día 13 Noviembre de 2020





domingo, 8 de noviembre de 2020

EIRA DO MUIÑO

András, 08 Noviembre de 2020 


El virus es más listo que los gobernantes


Si el virus no diferencia entre izquierdas y derechas, entre los del norte y los del sur, si no diferencia entre razas, nacionalidades o hemisferios, ¿por qué España está a la cabeza de contagios y muertos en el mundo? ¿Es que el virus nos tiene manía, o es que se mueve bien en una zona donde perdemos más tiempo discutiendo que luchando contra él? ¿Será que ha visto las debilidades de nuestros gobernantes?


Los únicos puros


A diferencia de lo que parecía, Abascal no se tiró a una piscina si agua en la moción de censura. Tenía una estrategia consistente en dar la sensación de que todos son iguales y que España está hecha unos zorros, para que la gente se hastíe, y para que sus votantes vayan cogiendo fuerza y aumentando por la desesperación de agarrarse a lo único que parece preocuparse por España. ¿Quería Vox por tanto la abstención del PP o buscaba realmente la pureza de ser la única alternativa de la derecha? ¿Buscaba quedarse solo en el panorama político? ¿Responde a una estrategia para aparecer como el único salvador de España?


Explíquense bien


Acusan desde la Xunta Sánchez de rebajar las inversiones en Galicia por los compromisos que tiene con “otros”. Por aquello de conseguir la aprobación de los presupuestos generales del estado y otras cosas. Vamos, que tiene que pagar los peajes que le permitan mantener el apoyo parlamentario. ¿Pero eso no es lo que hizo Rajoy regalando cientos de millones a los vascos en un intento desesperado de mantener el poder poco antes de la famosa moción de censura? Deberían explicar bien las cosas, porque sino, algunos se pueden dar a equívocos.


Soportar la presión 


La bronca política sigue. No al nivel de antes de la aparición del virus, pero todavía hay quien no sabe hacer otra cosa. Es razonable que exista debate dentro de cada comunidad autónoma y entre ellas, incluso lo es que difieran con el Gobierno de la nación. Pero deberían diferenciar entre dos tipos de debate. El interno, que tiene sentido siempre y cuando sea para mejorar. Y el debate externo, que traslada a la opinión mundial una imagen de descoordinación y descontrol. En situaciones de crisis como la que nos está tocando vivir, se ve quien soporta y quien no soporta la presión y, en este sentido, algunos están dejando sus costuras a la vista con tremenda facilidad.


viernes, 6 de noviembre de 2020

Destrucción

András, 06 Noviembre de 2020


Al ser humano le caracteriza, entre otras cosas, su irresistible afán de destrucción. Desde siempre se ha dedicado a destruir todo lo que se encontraba a su paso con al menos, dos motivos principales. Primero demostrar poder, y segundo volver a construirlo. Lo malo es que algunas veces lo que rompe no tiene solución y, precisamente por eso, somos la especie más peligrosa para el planeta.

 

Organizamos guerras para destruir naciones enteras y ganar dinero reconstruyéndolas. Llenamos el mundo de enfermedades nuevas para hacer negocio vendiendo la pócima mágica que nos haga inmunes. Así somos, capaces de lo mejor y de lo peor, siempre viendo negocio en todo, incluso en la ruina y en la muerte.

 

Por eso, cada cierto tiempo tiene lugar alguna catástrofe (natural o provocada) para limpiar el planeta de los más débiles y aprovechar para que los poderosos incrementen su poder. Y todo ello invocando la excusa de ser el único bicho racional de la tierra.

 

En España también sabemos mucho de destruir. Destruimos todo lo que se nos pone a tiro, porque destruir es el deporte nacional, y cada vez que se puede, lo practicamos sin problema. El motivo es lo de menos.

 

La excusa ahora es la pandemia y las medidas que los gobiernos autonómicos están adoptando para luchar contra ella. El estado de alarma, el toque de queda, todo vale para salir a la calle y protestar, que ha pasado ser ser un valiente y digno acto para manifestar la libertad de expresión, a convertirse en la más desdeñable, abyecta y rastrera forma de sacar el instinto destructor que algunos llevan dentro.

 

Agazapados entre la multitud y en nombre única y exclusivamente de ellos, se les da por romper cosas, destrozar el mobiliario urbano, destruir comercios, y robar todo lo que se encuentran a su paso. Eso sí, sin dar la cara, siempre tras un pasamontañas, para demostrar su valentía y arruinar la vida de quienes nada tienen que ver en todo esto y cuyo único delito es ser disciplinados y pacientes con la situación.

 

Sinceramente, no acabo de entender la relación que existe entre la libertad de expresión y la violencia. No entiendo porqué es necesario destrozarle la vida a otros para expresar uno sus diferencias con quienes toman las decisiones. ¿No decían que tenemos la juventud más preparada de la historia? ¿O también exageraban en esto?

 

Publicado en PontevedraViva.com el día 06 Noviembre de 2020







domingo, 1 de noviembre de 2020

Normalidad institucional

András, 01 Noviembre de 2020 

Evitar la crispación es una responsabilidad de los gobiernos, es cierto. Pero no es menos cierto que evitar que el Jefe del Estado viaje a ciertos sitios para no molestar a quienes no lo consideran legítimo representante, es un enorme error porque, quizás sin quererlo, les están cargando de argumentos y justificaciones para continuar con sus reivindicaciones. 


Se equivoca el Gobierno condicionando la agenda del Rey para no molestar a quienes tienen como principal objetivo la ruptura de la nación, porque trasladan una imagen de servilismo y dan la razón a quienes van contra dirección. 


La visita del Rey a cualquier punto del país no es más que un acto de normalidad institucional. Todos debemos atacarlo y respetarlo como demócratas, porque todo lo que no sea así, será limitar la democracia. Cuando España sea una República, lo que ahora hace Felipe VI lo hará el presidente de la República y la normalidad democrática e institucional deberá ser la misma. Ser demócrata es ser respetuoso con lo que la mayoría que vota. A veces la izquierda debe recordar esto. 

viernes, 30 de octubre de 2020

La lección de la pandemia

András, 30 Octubre de 2020


Pareciera que no es aún tiempo para balances porque continuamos aturdidos por esta situación que nos sobrepasa a todos.

 

La pandemia del coronavirus lo ha descolocado todo y no acabamos de asimilarlo. Nuestra vida en lo más íntimo, las relaciones con los demás, las pocas certezas que nos ofrecía el tiempo previo, incluso con sus nostalgias, ahora se han agrandado sobremanera. Y a pesar de todo eso, quizás el mayor temor que podríamos tener, es que no hayamos aprendido nada de este momento.

 

Por eso, aún aturdidos, vale hacer la pausa y pensar cómo deberíamos ser en el futuro, la sociedad de la post pandemia, la nueva realidad.

 

La propia crisis nos ha demostrado que los dirigentes políticos que mejor han gestionado la contención y los efectos de la pandemia son aquellos que fueron capaces de ponerse en el peor escenario posible para tomar las mejores decisiones. Y esa filosofía debemos aplicarla a cada uno de forma individual.

 

Vivir y sobrevivir a una pandemia, es un hecho extraordinario que pocos tienen la posibilidad de experimentar. La vida siempre acaba poniendo a cada uno en su sitio, para lo bueno y para lo malo, y la pandemia ha venido a situarnos a cada uno donde debemos estar.

 

Ha servido para darle a cada cosa la importancia que realmente tiene y para que nos demos cuenta de que, en realidad, todo lo bueno de la vida está en las cosas pequeñas, en lo cotidiano, en lo que no destaca.

 

Sin embargo, nos pasamos la vida luchando por cosas que no necesitamos, deseando todo lo que no es importante y decepcionados por no poder alcanzar cosas que incluso nos harían más daño que bien en caso de poder tenerlas.

 

Así es la vida, uno desecha lo que tiene y solo lo aprecia cuando le falta. Por eso la pandemia nos ha venido bien en este aspecto. Ha sido con un aviso, un enorme toque de atención para relativizar y poner cada cosa en su sitio. Para que frenemos la velocidad a la que vamos, para que disfrutemos de lo que tenemos, para que lo valoremos en su justa medida, ni más ni menos.

 

Por tanto, todos aquellos que aún estén a tiempo de virar su rumbo, que lo hagan. Que tomen nota de la enorme lección que la pandemia nos ha dado y que recapaciten. Que disfruten de lo que tienen día a día, porque puede que, algún día, no lo tengan.

 

Publicado en PontevedraViva.com el día 30 Octubre de 2020