viernes, 17 de julio de 2020

Feijóo, la amenaza de Casado

András, 17 Julio de 2020

Feijóo ha vuelto a conseguir una mayoría absoluta y eso, al contrario de lo que debería significar, es una mala noticia para la planta noble de Génova. Al menos para los intereses personales de Casado, que se supone querrá continuar al frente de partido y volver a ser candidato en las próximas generales.


Feijóo afianzó su marca, hizo una campaña alejada de las siglas del PP, que es lo mismo que alejarse de la dirección, ganó las elecciones, consiguió la cuarta mayoría absoluta (con lo que eso significa hoy en día) y, en poco tiempo, será reclamado por la opinión pública para que se desplace definitivamente a Madrid. Esta vez no dirá que no.


Casado, igual que hacen los líderes nacionales cuando a sus barones les va bien en las provincias, ha tratado de hacer suya la victoria del aventajado gallego, pero eso no es compatible con alejarse del batacazo de Iturgaiz en el País Vasco. Sobre todo, porque en Galicia no hizo nada que ayudase o perjudicase al partido, pero en el País Vasco impuso al candidato y la coalición con Ciudadanos. Lo que pretendía ser un golpe de efecto de la dirección para dar un aviso a navegantes, se convirtió en un fracaso absoluto, otro más, personalizado en el propio Casado.


Feijóo se casa con Galicia, pero él (y todos) sabemos que es un matrimonio de conveniencia, más bien una relación temporal que ha iniciado la que podría ser  su última fase. Igual no llega a los cuatro años comprometidos desde esta misma semana. El tren que dejó pasar cuando estaba en juego el relevo de Rajoy, volverá a pasar y esta vez con más posibilidades de cogerlo. Feijóo es listo, tiene más tablas que Casado y sabía que aquel no era el momento. 


Lo único que comparte Feijóo con Casado son las siglas del partido, y aún así, no las necesitó para la propaganda electoral. Feijóo es más moderado, habla en tono conciliador y pone en valor la gestión por encima de la ideología. Sin embargo, Casado es más agresivo, ha cometido el error de derechizar el partido y ha entrado en una pelea absurda por la conquista de la ultraderecha. Los resultados son evidentes, Casado ha perdido todas las elecciones en la que su partido ha participado desde que él lo preside, y Feijóo las ha ganado todas con mayoría absoluta. 


Feijóo propone un partido moderado que desactive los populismos de extrema izquierda y extrema derecha, y Casado prefiere la lucha por ver quién es más extremista a la vez que exige responsabilidad al Gobierno pero se atreve a decir, en sede parlamentaria, que estamos en una dictadura constitucional.


Ahora a Casado le ha entrado el pánico del jefe malo que tiene gente mejor a su cargo y teme que Feijóo se convierta en su peor pesadilla. Es muy probable que su reacción consista en radicalizar aún más el partido.


Publicado en PontevedraViva.com el día 17 Julio de 2020


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domingo, 12 de julio de 2020

EIRA DO MUIÑO

András, 12 Julio se 2020

Buena noticia


El independentismo catalán se balcaniza y eso es una buena noticia. Quizás se radicalizarán porque se verán obligados luchar entre ellos y tendrán que ofrecer la solución más pintoresca. Pero serán menos fuertes si se separan. Bueno para el resto de españoles. 


Siempre es lo mismo


El coronavirus se ha convertido en un motivo más para que los políticos se tiren los trastos a la cabeza. Ellos viven en su mundo y les va muy bien. ¿Por qué atacan con algo que a las primeras de cambio les viene de vuelta? Ahora al PP gallego le atizan con lo mismo que antes utilizó para golpear al Gobierno. Siempre es lo mismo y como no es posible que sean tan tontos, tiene que ser porque saben para quienes hablan. 


Curiosidades de la vida


Resulta curioso ver cómo cuando la gestión de la pandemia era estatal, Galicia era un ejemplo de pocos contagios y de de carencia absoluta de falta de medios. De hecho fuimos los primeros en salir del estado de alarma. Sin embargo, ahora que la gestión es totalmente autonómica, tenemos unos de los rebrotes más potentes del país. No significa nada, solo son curiosidades para que cada uno saque sus propias conclusiones.


No es lo mismo


No es lo mismo estar en el gobierno que estar en la oposición. No es lo mismo criticar que ser criticado. No es lo mismo acusar que ser acusado. No es lo mismo darle caña al corrupto que ser acusado de corrupción. No es lo mismo insultar que ser insultado. No es lo mismo ser un líder de un partido radical que quiere romper con todo, que formar parte de un gobierno de esa clase que tanto criticaste. No es lo mismo criticar a la casta cuando ya formas parte de la casta. Por eso Iglesias quiere “naturalizar” el insulto, para que nadie se asombre de que un vicepresidente del gobierno de España pueda hacerlo libremente, si fuera el caso. 

 

El coronavirus quema


El Coronavirus mata, y la gestión de sus consecuencias quema. Quema a los políticos que, cuando no tienen la gestión la quieren porque creen que todo se hace mal, y cuando la tienen, la pasan la pelona a otro porque les quema. Se produce un movimiento pendular curioso en los políticos; lo quiero, no lo quiero. Es lo que le pasa a Torra, que dice que todo es culpa de Madrid. Y a Feijóo, que en cuando le vinieron mal dadas le soltó la gestión de todo a los ayuntamientos. Lo dicho, el coronavirus condiciona todo lo que toca y de todas las formas posibles. Las Comunidades Autónomas estaban ansiosas por tener la gestión para sacar a la gente del confinamiento y ahora que tienen el control de la situación están más descontrolados que nunca. Han pasado al palo para conseguir resultados, multas por participar en fiestas en Extremadura, multas por no llevar mascarilla en Cataluña. En fin...


¿Buena noticia?


¿Es una buena noticia que el Eurogrupo lo vaya a presidir un ministro del gobierno europeo que tiene una fiscalidad tan benévola con las grandes compañías? ¿Está perdiendo peso en Europa los grandes países como Francia, España o Italia en favor de los pequeños países del norte que se empiezan a hacer fuertes como Holanda o Irlanda?

viernes, 10 de julio de 2020

Ya pueden facturar

András, 10 Julio de 2020

El gobierno prometió asumir con gasto público todo lo que fuera necesario por el asunto de la pandemia. Con el susto inicial, todo eran buenas palabras y promesas. Costes de los ERTES, subvenciones, miles de millones para las Comunidades Autónomas, promesas de que nos habría despidos... En definitiva, ¡barra libre!


¿Pero de dónde pensábamos que saldría el dinero? ¿Alguien tenía dudas de que esta factura la volvería a pagar la clase media? Es evidente que son la mayoría y quiénes asumen los costes del famoso estado del bienestar. Los que no tienen nada no pagan impuestos y hay que mantenerlos, y los que tienen mucho cotizan lo justo porque tienen soluciones para pagar lo menos posible pero además, no es suficiente. Por tanto, esta factura, igual que las anteriores, la van a pagar los de siempre. 


El gasto ya se ha hecho, las facturas están emitidas y el vencimiento se nos echa encima, por eso llega el momento de empezar a pensar en el pago, y el Gobierno dice que subirá los impuestos para las rentas altas. Evidentemente, es mentira, porque los ricos no van a notar la subida. 


Subir los impuestos a las grandes empresas y el IRPF a las rentas altas no es suficiente, por eso le meterán un rejonazo a la clase media. Lo que pasa, que tratan de ocultarlo como suele hacerlo siempre la izquierda, demonizando a los que más tienen para que parezca que los demás saldremos de rositas de esto. Propaganda barata para quien se quiera dejar engañar.


Estamos en recesión económica, con dos trimestres seguidos con el PIB a la baja. Europa y el FMI exigen que hagamos las cuentas para saber cómo de grande es el agujero que tenemos que tapar. El Gobierno restará el dinero que pueda conseguir de Europa, y el resto lo va a obtener de donde saca todo el dinero. Así de claro.


Habrá por tanto una subida de impuestos que afectará a todos los contribuyentes, aunque amaguen con centrarse en las grandes compañías y en los grandes patrimonios. Lo que suelen llamar justicia social.


Poner el foco en lo de las grandes compañías es la forma de hacer creer que a los demás no se le va a tocar la fiscalidad, pero no va a ser así. Puede que no se toque el IRPF en los tramos más comunes, pero subirán el IVA y eso afecta a todos por igual, lo que demuestra una enorme injusticia. Es la típica trampa de llamar a las cosas de forma diferente, pero con un mismo fin. 


Le pueden llamar reforma fiscal, le pueden llamar ajustes, le pueden llamar recortes, pero en sí misma es una subida de impuestos en toda regla. Es decir, el Estado necesita más recursos y quiénes los aportan son todos los ciudadanos, consumidores y contribuyentes. Por tanto, ya nos pueden facturar cuando quieran.


Publicado en PontevedraViva.com el día 10 Julio de 2020






jueves, 9 de julio de 2020

¡Qué estaría diciendo!

András, 09 Julio de 2020

¡Qué fácil es estar en la oposición! Sobre todo porque no hay responsabilidad y lo único que tienes que hacer es criticar a los que toman decisiones. Feijóo ha convocado unas elecciones y tiene una zona confinada. Decir que la abstención le favorece y que cuantos menos voten es mejor pata el es una obviedad. Pero afirmar que él lo alienta sería miserable. Lo que es cierto es que a poco más de 24 horas para que se abran las urnas, aún no tiene un plan para que los más de 70 mil habitantes de A Mariña puedan acudir a votar con todas las garantías sanitarias que se necesitan en este caso. ¿Qué estaría diciendo si la responsabilidad fuera del gobierno o central?


viernes, 3 de julio de 2020

La vida sigue igual... y gracias

András, 03 Julio de 2020

Estamos en un año extraño. Una pandemia nos ha pasado por encima y ha hecho que ocurran cosas poco frecuentes. Nos ha cambiado los hábitos, la forma de relacionarnos, nos ha metido el miedo en el cuerpo y, sobre todo, se ha llevado por delante a mucha gente. 


Seguramente en poco tiempo volveremos a recuperar la vida que teníamos antes pero, de momento, siguen produciéndose hechos inesperados con los que no contábamos. Por ejemplo, la Liga de fútbol se dirime en pleno estío. Y los gallegos renovaremos nuestro Parlamento en pleno verano, cuando la gente debería estar de vacaciones y con la cabeza en otras cosas. Yendo a votar en el mes de julio cae otro mito porque, ¿cuántas veces nos han dicho que no se podían celebrar elecciones en esas fechas por el riesgo a la baja participación? Nos subestiman.


Se acabaron las fases del estado de alarma y hemos entrado en la fase mitinera. Con el carrusel de candidatos predicando sus estribillos, sus salmos, sus eslóganes, para convencer a la votantes de que los elijan a ellos y no a los otros. De nuevo en la carretera, abandonan los despachos, los mensajes institucionales, y abrazan el tono charlatán. Al estilo del vendedor de crecepelo del antaño. Así es la rueda de la política.


El caso es que arrancó la campaña con más de lo mismo. Con el clásico pase de modelos de ministros y líderes nacionales para apoyar a los candidatos locales. Vienen a hacerle los coros, sabedores de que eso suele animar al votante. Pero eso sí, son visitas escogidas porque no vale cualquiera, no vayan a espantar a los indecisos.


Resulta curioso, que los partidos del Gobierno de España partan como perdedores. Podemos es residual, y el PSOE, que no acaba de acertar con el candidato, solo aspira a ser la segunda fuerza, en clara disputa con el nacionalismo. Es más, lo mejor que le puede pasar es mantener la segunda plaza, porque según los últimos sondeos, los populares superan a los socialistas en 27 puntos. Un abuso.


El PP (Feijóo básicamente) arrasando, y los demás peleándose para poco. Sin duda, la mejor noticia es la poco probable posibilidad de que Vox entre en el Parlamento. Eso sería aún peor que la mayoría absoluta del PP. Y Ciudadanos, en su línea, irrelevante.


El abuso que demuestra la diferencia que hay entre PP y PSOE, es un claro reflejo de la distancia que hay entre los dos líderes. Por llamar líder al cabeza de lista del PSOE. 

Por tanto, nuevas elecciones para una misma vida... y gracias.


Publicado en PontevedraViva.com el día 03 Julio de 2020








martes, 30 de junio de 2020

El ¿debate? gallego

András, 30 Junio de 2020

Los debates televisivos con los candidatos a las elecciones son todos patéticos. Pierden más tiempo en explicar las normas, que en el propio debate. Si los periodistas de la tele pública tienen que explicarse y justificarse tanto, es que no tienen la conciencia tranquila y algo esconden.


En el tema de la pandemia, cuando la gestión era nacional se exigía. Ahora que hay rebrotes y la gestión es autonómica, lo que hace la Xunta son recomendaciones. ¿No era esto lo que se le recriminaba al gobierno central? ¡Qué poca memoria!


Es curiosa la preocupación que de repente les ha sobrevenido a todos los políticos por los mayores que viven en residencias. Hasta que llegó el coronavirus nadie se acordaba de ellos para nada.


El candidato del PSOE habla como un robot. Parece un autómata programado para largar un discurso prefabricado. Demasiado agresivo en el tono. 


Feijóo tiene más tablas, el poder da tranquilidad, pero no se maneja bien en el terreno embarrado. Mucho griterío, pocas ideas, y menos debate. Con tantas personas no hay confrontación de ideas, es un disparate donde no hay opción a la réplica porque hay demasiadas alusiones.


¿De dónde sacan los de Vox a sus candidatos? ¿Hay muchos de estos en Galicia?


¡Qué básico es todo esto! Lo que va bien es gestión autonómica, y lo que va mal es gestión nacional. Eso si el gobierno es de otro color. Si es del mismo color, todo va bien.


Los de Podemos siguen mimetizándose. El candidato gallego habla y gesticula como Pablo Iglesias. ¿No serán una secta?


Si no fuera porque nuestro futuro está en manos de esta gente, sería para echarse a reír. ¡Son todos patéticos!

domingo, 28 de junio de 2020

EIRA DO MUIÑO

András, 28 Junio de 2020

Se equivocan


Se equivoca la oposición con su estrategia para tumbar al Gobierno. El cuanto peor, mejor, no es bueno para nadie. Ni siquiera para ellos. Y tampoco para los que dicen defender. Hacer oposición es una tarea de inteligencia política, no de pasión desbordada e impulsos. Hacer oposición pensando que el Gobierno puede caer al día siguiente es absurdo, sobre todo sabiendo que no hay alternativa en el Parlamento. Ni política, ni matemática.


Ya estamos en los minutos de la publicidad


Pasada la peor parte de la pandemia, toca empezar a hacer propaganda para que la gente pierda el miedo y vuelva a gastar dinero de nuevo. Por eso la vicepresidenta Calviño dice que hay muchos afiliados nuevos a la Seguridad Social, que el paro desciende y que vuelve la alegría al consumo. Propaganda, aunque viniendo de ella algo más de credibilidad tiene.


A ver lo que dura 


Ciudadanos va a apoyar al Gobierno en el decreto para regular la “nueva normalidad” tras el estado de alarma. Ya lo apoyó en el estado de alarma y sus prórrogas, y parece que también está por la labor de hacerlo con los presupuestos generales del estado. ¿Se está centrando Ciudadanos, o todo responde a la ausencia temporal de Arrimadas? La buena noticia sería lo primero, y que los de centro se estén centrando, abandonando la senda de los gobiernos apoyados en la ultraderecha y tratando de ayudar a arrinconar a los independentistas. A ver lo que dura, pero de momento son buenas noticias. La marcha de Rivera, como muchos fallecimientos familiares, ha provocado que los que quedan vivan mejor. Así es la vida, muerte de unos, vida de otros.


Casi igual que aquí 


Un ex asesor de Trump ingresará en prisión para cumplir una condena de 40 meses por mentir en el Congreso. Las comparaciones, como siempre, son odiosas, pero si aquí hicieran lo mismo los jueces, no quedarían diputados ni senadores, y tendríamos que rotar todos los ciudadanos para ocupar los escaños. No es que los americanos tengan una democracia perfecta, es más bien que aquí estamos muy alejados de tener una democracia plena.


O todo o nada


¡Cómo ha cambiado la cosa! Ahora nos encontramos las mesas de los bares desinfectadas, con carteles que nos indican “señores clientes, esta mesa ha sido desinfectada”. Aquí, o todo o nada. Hemos pasado de no limpiar a desinfectar. Antes nos hubiéramos conformado con que, en muchos lugares, se le hubiese pasado un paño húmedo a las mesas. En fin... somos así...