András, 03 agosto de 2025
Entre todo el ruido en el que el PP trata de envolver la vida política española, hay un hecho que ha pasado demasiado desapercibido y al que no se le ha dado la importancia que debiera. Hablamos de corrupción, de políticos que engañan con sus curriculum, todo condenable y asqueroso.
¿Pero qué pasa con que, quien quiere ser presidente del gobierno, se haya paseado con un contrabandista y presumido de ello. ¿Qué estaría diciendo la derecha si ese hecho lo hubiera protagonizado alguien del PSOE? Posiblemente España ya estaría rota.
Pues si, Feijóo se han ido de vacaciones con un conocido contrabandista cuando era vicepresidente del Sergas. Y no una, sino en varias ocasiones. ¿Pero para qué se iba Feijóo de vacaciones con Marcial Dorado? Porque unos reciben dinero y otros se aseguran información y ciertos privilegios. Sabido es que la Xunta, en tiempos de Alberto, realizó contratos con empresas del contrabandista arousano. Demasiados hechos que parecen conducir al mismo fin.
Reflexionemos un poco. Feijóo y Marcial Dorado son dos personas que, intelectualmente, no coinciden en nada, pero los intereses les unieron. En Galicia, en 1995 gobernaba Manuel Fraga, un ministro de la dictadura franquista, y las mordidas de los contrabandistas eran voz populi en la zona.
Dinero negro para pagar campañas y, posiblemente, a políticos afines que compartían mesa y mantel con los narcos en las fiestas populares. Todos los que vivimos aquí, sabemos de qué estamos hablando.
Fraga rescata a Feijóo para nombrarlo su heredero. ¿Qué nos puede hacer pensar que las cosas cambiaron con él al frente del partido? La red de la derecha es muy extensa en Galicia y los contactos no se pierden porque cambien de presidente. Es más, el propio Feijóo se retrató y presumió de veranear con Dorado. Como él mismo dijo, "¿quién no tiene un conocido contrabandista en Galicia?".
Es cierto que el PP gallego, como tanto presumen, no tiene una historia tan marcada por la corrupción como sus colegas valencianos o madrileños, por ejemplo, pero, ¿las mordidas de los contrabandistas para comprar favores no es corrupción? ¿No es grave servirse del dinero que ganaban quienes se dedicaban a arruinar las vidas de las familias gallegas?
No hay pruebas, no hay investigaciones judiciales, no hay condenas, pero todos los que vivimos en Galicia, sobre todo en las Rías Baixas, sabemos cómo se hacen las cosas aquí.
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