András, 14 abril de 2026
El 14 de abril no es un día cualquiera. Hoy late la memoria de un país que se atrevió a soñar, un pueblo que, unido y libre, decidió cambiar su futuro y abrió paso a la Segunda República española, un tiempo de derechos conseguidos, un tiempo de avances, de dignidad alcanzada. Un tiempo donde todo un país despertaba y se levantaba con fuerza y con la voluntad de cambiar su destino, de romper las cadenas del pasado y de conquistar un futuro que le pertenecía.
Pero ese sueño fue arrancado de raíz, traicionado, silencio a la fuerza, usando el miedo con la oscuridad de una guerra civil y una dictadura. No fue hace tanto tiempo, y ocurrió aquí, en esta tierra. El silencio llegó, y con el, el miedo y la violencia. Aquí, en estos mismos lugares, hombres y mujeres fueron arrancados de sus vidas. Vecinos, padres, hijos, amigos, personas con nombre que hoy ya casi nadie pronuncia, fueron fusilados, enterrados en cunetas en tapias, en el olvido.
Y, sin embargo, siguen aquí, en la memoria de la tierra, en el eco de quienes no se resignan a olvidar. Recordarlos no es abrir heridas, es impedir que se cierren en falso, porque un pueblo sin memoria es un pueblo sin dignidad.
Nos arrebataron una República elegida por los españoles, elegida por el pueblo, y durante muchos años también nos arrebataron la voz. Pero lo que no fueron capaz de quitarnos es la memoria. Porque la memoria resiste en cada historia silenciada y en todas aquellas personas que dieron todo, incluida su propia vida, por defender la libertad. Y esa memoria también vive en generaciones nuevas, que nos negamos a olvidar.
Hoy no solo recordamos, hoy alzamos la mirada, hoy reivindicamos lo que fue nuestro y nunca tuvo que perderse, porque un pueblo que recuerda es un pueblo que sigue de pie. Porque la libertad, la dignidad y la justicia no se doblegan, no se apagan y no desaparecen, se mantienen vivas en cada voz que resiste, en cada memoria que no olvida. Hoy, 14 de abril, no es solo una fecha, es memoria, es justicia y es dignidad. Para que nunca más el silencio vuelva a ser cómplice del olvido. Feliz 14 de abril. Salud y República.
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