András, 24 abril de 2026
Al grito de “fuera la mona” se despachó Carlos Baute en la Puerta del Sol de Madrid, en un acto vergonzoso, para el, y para los que le corearon y aplaudieron.
Carlos “Fraude”, que todo lo que tiene de mal cantante lo tiene de mala persona, de miserable y de racista, dijo para justificarse, que se había dejado llevar por el ambiente, utilizando la típica excusa de quien es traicionado por el subconsciente.
La lucha por la libertad jamás puede empezar desde la discriminación racial. Si de verdad se defiende una Venezuela libre, se tiene que defender a toda Venezuela; la mestiza, la negra, la blanca, la indígena, la diversa, porque Venezuela tiene muchos colores, muchas raíces y mucha historia.
Por eso, resulta profundamente incoherente que, en un acto en el que supuestamente se hablaba de libertad, se terminen escuchando insultos racistas como “fuera la mona”. Eso no representa la libertad, representa odio, ignorancia y deshumanización.
Se puede criticar con firmeza a cualquier dirigente político, se puede condenar a un régimen, se puede denunciar la falta de democracia, pero lo que no se puede hacer es convertir una crítica en racismo, porque en ese momento ya no se está defendiendo una causa justa ni legítima, se está ensuciando la libertad.
Lo que, por desgracia, no sorprende, es el ambiente en el que se produjo todo, en un acto de exaltación a Marina Corina Machado, apoyado por el PP del “Pedro Sánchez hijo de puta” camuflado en “me gusta la fruta”, y dónde se permitió que el odio racial se colase como si fuera una consigna política. ¡Y estos se autodefinen como la derecha democrática y liberal!
Hay líneas que no se pueden cruzar, porque la libertad no excluye, la libertad no humilla, la libertad no discrimina, y si queremos ser inteligentes, ser mejores y defender la dignidad, hay que decirlo claro: ninguna causa democrática y de libertad, puede construirse sobre el racismo.
Publicado en PontevedraViva.com el día 24 de abril de 2026
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