András, 06 de marzo de 2026
La pasada semana, en un intento desesperado de tomar la iniciativa en algo, Feijóo volvió a hacer el ridículo. Aprovechando la desclasificación de algunos documentos del 23-F, pensó que sería buena idea pedir la vuelta del Emérito a España. Como esta vez quería hacerlo bien, evitando reproches parlamentarios y memes en las redes, pensó que lo mejor sería avisar de su intención a la Casa Real.
Sin duda, Feijóo se sintió aliviado al saber que Juan Carlos, al menos en lo que se ha podido saber, no tuvo ninguna incidencia en el fallido golpe de estado del año 81, por eso pidió su vuelta.
Sin embargo, la reacción de la Casa Real no fue lo que esperaba, y se limitó a decir que puede volver cuando quiera siempre que se domicilie fiscalmente en España. En ese momento, se fraguó el penúltimo ridículo de Feijóo.
Quiso abrir un debate, adelantándose al Gobierno, pero no hay debate, se lo ha inventó el, o los que le marcan la estrategia. En la derecha, que son expertos en generar problemas donde no los hay, y en mirar hacia otro lado cuando hay que asumir y afrontar los que hay, se han inventado un problema que no existe.
Su intención es la de siempre, embarrar el terreno, dañar la democracia, generar polémica y tratar de sacar tajada. Las consecuencias de inventarse problemas no les importa en absoluto.
El Borbón puede regresar a España cuando quiera. ¿O es que alguien lo ha echado del país? ¿No viene a Sanxenxo cuando le da la gana? Se fue de España por voluntad propia, para no verse acosado por el listado interminable de acusaciones que caían sobre el. Se fue porque no quería estar en el foco de la opinión pública por sus actuaciones más que, presuntamente, delictivas. Hasta cinco delitos fiscales acreditó la Fiscalía, de los que se libró por su inviolabilidad.
A ello hay que unir la larga lista de actuaciones dudosas y con las que que, la sociedad española de hoy, no traga. Como el adulterio, con el que adornó la frente de la reina durante años, como sacar tajada por apoyar a estados árabes de dudosa democracia, o por dedicarse a cazar animales que están en peligro de extinción.
España ha madurado y ya nos hemos quitado de encima ese “favor” que le debemos de haber contribuido a la democracia. Ha llegado el momento de saldar aquella deuda, además, sus actuaciones pasadas no le dan derecho a tener carta blanca. Por tanto, que vuelva cuando quiera, pero que asuma sus responsabilidades. Por cierto, si Feijóo está tan empeñado en que vuelva, podría llevarlo para su casa y enseñárselo a las visitas como una especie de trofeo de caza… mayor.
Publicado en PontevedraViva.com el día 06 de marzo de 2026
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