viernes, 20 de febrero de 2026

Oscurantismo, mentiras y falta de transparencia

András, 20 febrero de 2026


Además de la inutilidad política, la incompetencia, la falta de formación y la carencia absoluta de criterio para dirigir un partido con vocación de gobernar, a Feijóo le persigue una hemeroteca que, un día sí y otro también, lo desmiente y deja en evidencia.


Cuando no sabes dónde estás, confundes el Mediterráneo con el Atlántico, sitúas una ciudad extremeña en la costa andaluza o, simplemente, no sabes pronunciar el nombre de una empresa que te han escrito en un papel con Arial 25, no se trata de un error puntual. Hay algo más, y se llama incompetencia.


Sabemos que lo primero que te enseñan en política es que el pasado fue esta mañana, que cualquier error cometido alguien lo habrá superado, y que los votantes presumen de tener una memoria selectiva de caducidad muy corta. Estas instrucciones se las graban como fuego, y las aplican constantemente.


Por ejemplo, en el reciente, y desgraciado, accidente de tren en Adamuz, a Feijóo se le llenó la boca exigiendo responsabilidades, acusando a diestro y siniestro y, no se lo pierdan, pidiendo que se hagan cosas que, en realidad, ya están creadas y funcionan; aunque esto tiene más que ver con su torpeza.


El caso es que, todo su discurso se desmonta analizando lo que él hizo cuando tuvo la responsabilidad en el accidente de Angrois, la mayor tragedia ferroviaria de la historia de Galicia. 


Feijóo era el presidente de la Xunta y, en aquel momento, se cerró en banda a una investigación política propia, mantuvo una relación muy tensa con las víctimas e instrumentalizó, en beneficio propio, el uso simbólico de entrega de medallas y homenajes que las propias víctimas consideraron ofensivo.


El Gobierno gallego, presidido por el, rechazó reiteradamente crear una comisión de investigación en el Parlamento de Galicia, pese a las peticiones de la oposición y de las plataformas de víctimas. Un rechazo que solo obedecía a su voluntad de evitar responsabilidades políticas autonómicas y de alinearse con el relato estatal que centraba la culpa en el maquinista. ¿Tendría algo que ver que en Madrid gobernada un tal Rajoy?


La Plataforma de Víctimas del Alvia llegó a reprochar públicamente a Feijóo que, si realmente se preocupase por ellas, ayudaría a esclarecer toda la cadena de responsabilidades políticas, aunque fueran de su partido. Denunciaron que los réditos políticos se anteponían a la vida de las personas y reclamaron una investigación técnica independiente como había sugerido la Unión Europea, lo que evidenció una profunda desconfianza hacia las instituciones, incluida la Xunta.


En aquella gestión, hubo fallos de coordinación en el rescate en las primeras horas y, la mayoría de los análisis, dibujaban una mala gestión política en la que la falta de transparencia, el bloqueo a la investigación parlamentaria y la respuesta simbólica de la Xunta hacia las víctimas, fue la tónica principal.


No se trata de echarle la basura de una mala gestión para tapar la de otros, simplemente, de recordar que no se puede exigir lo que no das y que, aunque esto sea política, también hay gente que piensa, que lee y que se informa. Además, la línea entre hacer el ridículo y ser torpe es muy fina. 


Pero bueno, esta es la política habitual del PP, oscurantismo, mentiras y falta de transparencia, que Feijóo no ha sabido, ni querido, cambiar.


Publicado en PontevedraViva.com el día 20 de febrero de 2026


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